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Los círculos

A cuántas personas conocemos de verdad

Según el método empleado, la respuesta va de tres a varios miles. Esas cifras no se contradicen: miden relaciones distintas.

Por G. Cazal, Redes personales y sociabilidadPublicado el 2 min

El núcleo de los confidentes

La pregunta sobre las personas con quienes se habla de asuntos importantes produce respuestas muy bajas, a menudo una mediana de entre dos y tres personas en las encuestas estadounidenses y europeas.

Esa cifra sorprende porque se lee como un recuento de amigos. En realidad mide un círculo muy restringido, definido por un criterio exigente, y no pretende describir el conjunto de las relaciones. Tampoco dice nada de lo que ese círculo representa para quienes lo componen: dos confidentes son un número corriente.

El círculo de las relaciones activas

Las mediciones basadas en el contacto efectivo, por diario o por registro de llamadas, producen órdenes de magnitud de unas decenas de personas a lo largo de un año. Los diarios piden anotar cada intercambio durante varias semanas, tarea exigente pero menos dependiente de la memoria.

Ese nivel intermedio es el que mejor corresponde al uso corriente de la palabra relación, y es también el que describen las capas propuestas por Dunbar. El estudio de las tarjetas de felicitación de fin de año, realizado por Russell Hill y Robin Dunbar en 2003, ofrecía una aproximación.

El número de conocidos

Los métodos de escalado estiman el número de personas a las que se sabría reconocer y nombrar, a partir de la frecuencia de nombres de pila raros en la red declarada. Desarrollados en particular por Peter Killworth y Russell Bernard, sirven también para estimar el tamaño de poblaciones difíciles de censar.

Las estimaciones obtenidas se cuentan por centenares e incluso millares. Miden una capacidad de reconocimiento, no una relación, lo que explica la diferencia con los demás métodos.

Por qué fracasan las comparaciones

Un artículo que anuncia un desplome del número de amigos y otro que anuncia redes inmensas pueden ser ambos exactos, si emplean instrumentos distintos.

La pregunta útil ante una cifra es, por tanto, qué generador se empleó, dato casi siempre disponible en el artículo de origen y casi nunca en su difusión. Vienen después el periodo de referencia, la población encuestada y el modo de aplicación, que pesan cada uno sobre el resultado.

Las plataformas digitales han añadido una cuarta medida, el número de contactos mostrados, que no corresponde a ninguna de las tres anteriores. Agrega confidentes, colegas a los que se ha perdido la pista y desconocidos, y su comparación con las encuestas apenas tiene sentido.

Qué enseña la dispersión

Todos los métodos encuentran una dispersión considerable entre individuos, mayor que las diferencias medias entre países o entre periodos.

Esa constatación limita el alcance de las medias nacionales: una cifra única describe mal una distribución cuyos extremos están muy alejados, y lleva a comentar diferencias menores que la variación ordinaria. Un círculo reducido y un círculo amplio se sitúan uno y otro dentro de esa variación, sin que ninguno de los dos constituya la referencia.

Para recordar

El núcleo de confidentes se cuenta en unidades, las relaciones activas en decenas y los conocidos en centenares.

Dos encuestas con resultados opuestos pueden ser exactas si no emplean el mismo generador.

La dispersión entre individuos supera las diferencias medias entre países.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.

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