Soledad y aislamiento no son la misma variable
Una se siente, el otro se cuenta. Su correlación es moderada, lo que basta para invalidar la mayoría de los atajos empleados en el debate público.
Dos definiciones distintas
El aislamiento social es objetivo: se mide por la frecuencia de los contactos, el tamaño de la red, la participación en actividades colectivas. No supone ningún juicio de la persona afectada, y no dice nada de cómo vive ella su situación.
La soledad es subjetiva: designa una distancia sentida entre las relaciones deseadas y las vividas. Una persona muy rodeada puede sentirla; una persona muy aislada puede no sentirla.
La distinción no es reciente. El sociólogo británico Peter Townsend la planteaba ya en sus encuestas de los años cincuenta sobre las personas mayores, y Robert Weiss propuso en 1973 separar, dentro de la propia soledad, una forma emocional y una forma social.
Cuánto vale su correlación
Las encuestas que miden ambas encuentran correlaciones moderadas, con regularidad del orden de unas décimas. Una parte importante de las personas aisladas no se declara sola, y a la inversa.
Esa disociación es estable entre países e instrumentos, lo que la convierte en uno de los resultados mejor establecidos del ámbito y en uno de los más ignorados en la difusión pública. Se debe a que las expectativas relacionales difieren mucho de una persona a otra, y a que una misma red satisface las de unas y no las de otras.
Por qué importa la distinción
Las dos variables no exigen las mismas respuestas. Aumentar el número de contactos de una persona aislada es una operación concreta; modificar una distancia percibida no lo es del mismo modo.
Las evaluaciones de intervenciones encuentran, de hecho, efectos más nítidos en las medidas objetivas que en las subjetivas, lo que resulta coherente con la naturaleza de lo que se mide. El indicador elegido para evaluar una política pública orienta así su balance, según cuente contactos o recoja una vivencia.
Las asociaciones con la salud
Las síntesis dirigidas por Julianne Holt-Lunstad y sus colegas, entre ellas la de 2015, que trata por separado el aislamiento, la soledad y el hecho de vivir solo, encuentran asociaciones entre esas variables y la mortalidad, de magnitud comparable, lo que a menudo se lee como prueba de su equivalencia.
Es lo contrario: dos variables poco correlacionadas asociadas cada una al mismo resultado indican dos vías distintas, no una sola medida dos veces. Esas asociaciones siguen siendo correlaciones observadas en la población, cuyo sentido causal es objeto de otros debates.
Qué miden las encuestas francesas
Las encuestas nacionales francesas miden sobre todo el aislamiento relacional, mediante la frecuencia de contactos con distintos círculos, y publican series sobre esa base. Es el caso de los estudios anuales de la Fondation de France, que distinguen familia, amigos, vecindario, trabajo y vida asociativa.
Las medidas de soledad sentida son allí más recientes y menos regulares, lo que limita las comparaciones en el tiempo y explica que un mismo tema se documente con indicadores distintos según la fuente citada.
Para recordar
El aislamiento se cuenta, la soledad se siente, y su correlación es solo moderada.
Una parte importante de las personas aisladas no se declara sola, y a la inversa.
Dos asociaciones con la salud para dos variables poco correlacionadas indican dos vías distintas.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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