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Medir los vínculos

Medir la sociabilidad en minutos

Las encuestas de empleo del tiempo registran lo que hace la gente, intervalo a intervalo, en un día determinado. Ofrecen sobre la sociabilidad una mirada muy distinta de la de los cuestionarios.

Por M. Leduc, Medición de los vínculos socialesPublicado el 3 min

El principio del diario

Las encuestas de empleo del tiempo piden a las personas que rellenen un diario sobre un día elegido al azar, describiendo sus actividades en intervalos cortos, por lo general de diez minutos. El encuestado no estima un tiempo habitual: anota lo que hace a lo largo del día.

Este formato reduce los sesgos de memoria y de deseabilidad que pesan sobre las preguntas de frecuencia. El Insee, el instituto nacional de estadística francés, las realiza desde mediados de los años sesenta, Estados Unidos dispone de una encuesta anual desde 2003 y un marco europeo armonizado permite ciertas comparaciones entre países.

Dos maneras de localizar la sociabilidad

La sociabilidad aparece en primer lugar como una actividad: conversaciones, visitas, recepciones y llamadas figuran en las nomenclaturas bajo un epígrafe propio. Medida así, ocupa una parte modesta de las jornadas, porque la mayoría de los momentos pasados con otros se codifican según su actividad principal.

La segunda vía pasa por la pregunta sobre las personas presentes, planteada para cada intervalo en la mayoría de estas encuestas. Una comida, un paseo o una sesión de deporte compartidos con amigos se vuelven entonces localizables, aunque la actividad principal no tenga nada de específicamente social.

Lo que el diario no ve

El diario registra momentos, no relaciones. Dice cuánto tiempo pasó una persona con amigos, no con cuántos amigos ni con cuáles. Además, la categoría de los amigos suele agruparse con otras personas ajenas al hogar, lo que limita la precisión.

Los intercambios escritos dispersos a lo largo del día se captan mal con una división en intervalos: breves, a menudo simultáneos a otra actividad, rara vez se anotan, o quedan relegados a actividad secundaria cuando el diario lo prevé.

El problema del día único

Un día elegido al azar describe bien a una población y mal a una persona. Una velada con amigos por semana aparece en el diario de aproximadamente uno de cada siete encuestados, y no en el de los demás, que sin embargo tienen la misma costumbre. Las medias son fiables; las distribuciones individuales, engañosas.

Algunas encuestas piden dos diarios, uno de un día laborable y otro de fin de semana, para atenuar este problema sin suprimirlo. Como la sociabilidad se concentra en el fin de semana, la elección de los días pesa directamente sobre las estimaciones.

Lo que enseña la comparación de fuentes

Los diarios y los cuestionarios de frecuencia no miden lo mismo y no siempre ofrecen el mismo panorama. Los primeros captan un tiempo efectivamente pasado; los segundos, una representación de las costumbres, que el encuestado reconstruye en el momento de responder.

Las diferencias entre ambas fuentes no señalan, por tanto, una fuente acertada y otra errónea. Indican que la sociabilidad tiene varias dimensiones, duración, frecuencia, número de personas, que ningún instrumento abarca por sí solo, y que las series largas basadas en uno u otro cuentan historias en parte distintas.

Para recordar

Los diarios de empleo del tiempo registran las actividades a lo largo del día en lugar de costumbres estimadas.

La sociabilidad se localiza en ellos por la actividad o por las personas presentes, con resultados distintos.

Un único día describe a una población, no las costumbres de una persona.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

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