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Trayectorias y estatutos

El empleo después de los cincuenta y cinco, dos problemas distintos

La tasa de empleo de los mayores ha progresado mucho en Francia en veinte años. Convive con una dificultad de reincorporación que no se ha movido.

Por R. Bassot, Trayectorias profesionales y estatutosPublicado el 3 min

Dos indicadores que divergen

La tasa de empleo de los de cincuenta y cinco a sesenta y cuatro años ha aumentado claramente desde principios de los años dos mil, por efecto principal del retraso de la edad de jubilación y del cierre de los dispositivos de prejubilación.

Al mismo tiempo, la duración media de reincorporación al empleo tras una pérdida sigue siendo bastante mayor en esa franja de edad que en las demás. Ambas constataciones son compatibles y describen situaciones diferentes.

La primera se refiere a personas que ya ocupan un puesto, a las que las reformas llevan a permanecer en él más tiempo. La segunda se refiere a quienes han perdido su empleo y buscan otro. Una política puede mejorar una sin afectar a la otra.

La zona entre empleo y jubilación

El retraso de los límites de edad alarga un periodo en el que las personas no están ni empleadas ni jubiladas, y pasan por el paro, la enfermedad o la invalidez.

Los trabajos que siguen trayectorias individuales encuentran una parte importante de personas que ya no ocupan un empleo varios años antes de liquidar su pensión, situación poco visible en los indicadores agregados. El coste de ese periodo se traslada en parte a otras ramas de la protección social, algo que las evaluaciones de las reformas de las pensiones deben integrar.

Qué miden los tests de discriminación

Los experimentos de envío de candidaturas ficticias idénticas salvo por la edad, realizados en varios países, encuentran una tasa de respuesta decreciente con la edad del candidato.

Esos protocolos miden el acceso a una entrevista y no la decisión final, pero aíslan una diferencia de trato con expediente idéntico, cosa que las encuestas declarativas no permiten.

Su construcción plantea una dificultad propia de la edad: un candidato mayor tiene, en principio, más experiencia. Hacer idénticos dos expedientes supone, pues, atribuir una experiencia corta a un candidato mayor o una larga a un candidato joven, y cada una de esas opciones es discutible.

Las explicaciones propuestas

Las explicaciones económicas se refieren al coste salarial creciente con la antigüedad, a la duración de amortización de una contratación y a los costes de formación. Se aplican mal a los resultados de los experimentos de candidaturas ficticias, donde el puesto y el salario son idénticos. Edward Lazear propuso en 1979 una lectura de las carreras en la que el salario es inferior a la productividad al principio del recorrido y superior al final. Ese modelo ilumina sobre todo los incentivos del empleador respecto de los asalariados que ya ocupan un puesto.

Las explicaciones por las representaciones, puestas a prueba con cuestionarios a reclutadores, encuentran creencias sobre la adaptabilidad y la salud que no se corresponden con las diferencias medidas de desempeño.

Qué han intentado las políticas

Los dispositivos de incentivo a la contratación de mayores han sido evaluados en varios países, con efectos por lo general débiles sobre la contratación y efectos de peso muerto documentados, ya que una parte de las contrataciones subvencionadas se habría producido de todos modos.

Los dispositivos que actúan sobre las condiciones de trabajo y la penosidad están menos evaluados pero apuntan a otro mecanismo, el del mantenimiento en el empleo más que el del regreso.

Para recordar

La tasa de empleo de los mayores progresa mientras la dificultad de reincorporación no se mueve.

Los tests encuentran una tasa de respuesta decreciente con la edad a expediente idéntico.

Los dispositivos de incentivo a la contratación tienen efectos débiles y efectos de peso muerto documentados.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.

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