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La infancia y la sociedad

De dónde vienen las prestaciones familiares

El dispositivo francés nace dentro de empresas privadas antes de generalizarse por ley. Ese origen explica parte de su forma actual, incluido lo que aún se discute en él.

Por D. Guillon, Escuela y políticas de infanciaPublicado el 3 min

Las cajas patronales

El complemento salarial familiar aparece en Francia en los años 1890 y se difunde durante la Primera Guerra Mundial. Algunos empleadores abonan un suplemento a los asalariados con cargas familiares, dispositivo que los distingue sin subir el salario base.

Estas iniciativas se asocian a medios patronales a menudo próximos al catolicismo social, en particular en la región de Grenoble y en el Norte, y perseguían varios fines a la vez: fidelizar a la mano de obra, contener las subidas generales de salario y sostener a las familias numerosas.

Para evitar que las empresas pagadoras quedaran en desventaja al contratar, desde 1918 se crean cajas de compensación que mutualizan la carga entre empleadores de una misma rama o territorio.

La generalización legal

La ley de 1932 hace obligatoria la afiliación a una caja para los empleadores de la industria y el comercio. El código de la familia de 1939 amplía y reorganiza el dispositivo en un contexto explícitamente natalista.

Las ordenanzas de 1945 integran la rama familiar en la seguridad social recién creada, conservándole una gestión distinta, herencia que subsiste en la organización actual.

Dos lógicas concurrentes

La primera es horizontal: compensar el coste del hijo entre familias con la misma renta, con independencia de su nivel de vida. Es la lógica histórica de las prestaciones familiares francesas, abonadas durante mucho tiempo sin condición de recursos.

La segunda es vertical: concentrar la ayuda en los hogares modestos. Las reformas sucesivas introdujeron condiciones de recursos en varias prestaciones y en 2015 modularon su importe según la renta, decisión muy discutida frente a la lógica de origen.

Los partidarios de cada lógica invocan la justicia: unos en nombre de la igualdad de trato entre familias sea cual sea su renta, otros en nombre de una redistribución hacia las que más lo necesitan.

El debate sobre los efectos

Los trabajos económicos buscan medir el efecto de las transferencias sobre la natalidad y sobre la pobreza infantil. El efecto sobre la pobreza monetaria es directo y medible, y lo documentan con regularidad los organismos estadísticos.

El efecto sobre la fecundidad es mucho más incierto. Las evaluaciones de reformas puntuales encuentran por lo general efectos débiles, referidos a menudo al calendario de los nacimientos más que a su número total. La dificultad reside en aislar la causa: la fecundidad depende también de la vivienda, del empleo, de la oferta de atención infantil y de las normas sociales, que evolucionan al mismo tiempo que las prestaciones y que las comparaciones de series largas no separan.

La comparación internacional

Los países europeos combinan de manera distinta prestaciones en efectivo, reducciones fiscales y servicios de atención. Las comparaciones de generosidad son difíciles porque esos instrumentos no son sustituibles y no benefician a los mismos hogares.

Varios trabajos comparativos concluyen que los sistemas que se apoyan más en los servicios de atención que en las transferencias monetarias se asocian a tasas de empleo materno más altas, sin que se establezca la dirección del vínculo.

Para recordar

El dispositivo nace de cajas patronales de compensación creadas desde 1918, antes de la ley de 1932.

Coexisten dos lógicas: compensar el coste del hijo o concentrar la ayuda en los hogares modestos.

El efecto sobre la pobreza es medible; el efecto sobre la fecundidad es débil y afecta sobre todo al calendario.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

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