La escolarización a los dos años, una política en retroceso
Un tercio de los niños de dos años estaban escolarizados a principios de los años dos mil en Francia, frente a una pequeña fracción hoy. Las evaluaciones explican mal ese movimiento.
La evolución de los efectivos
La escolarización antes de los tres años alcanzó un máximo a finales de los años noventa y después bajó de forma continua, por decisiones de gestión de plazas y por la evolución de la oferta de atención a la primera infancia. Francia era entonces una excepción, ya que pocos países europeos acogían a niños de esa edad en un marco propiamente escolar.
Desde 2013 se puso en marcha un dispositivo de relanzamiento, dirigido a los territorios desfavorecidos, con resultados por debajo de los objetivos anunciados y una fuerte heterogeneidad departamental.
Qué encuentran las evaluaciones francesas
Los trabajos publicados por los servicios estadísticos del ministerio y por investigadores encuentran efectos débiles, incluso nulos de media, sobre los aprendizajes medidos posteriormente.
Algunos trabajos encuentran efectos positivos concentrados en niños de familias desfavorecidas o alófonas, lo que coincide con la constatación internacional sobre el papel de la alternativa disponible.
La dificultad tiene que ver también con la medición: los aprendizajes evaluados varios años después dependen de todo lo ocurrido entretanto, y un efecto real pero transitorio puede desaparecer de las mediciones, como se ha observado en otros programas de primera infancia.
El debate profesional
Las críticas se refieren menos al principio que a las condiciones: efectivos por clase, formación del profesorado para esa edad, adaptación de los locales, articulación con el tiempo de siesta y los cuidados. Esas condiciones varían mucho de una escuela a otra, lo que hace arriesgada cualquier conclusión general extraída de un centro concreto.
Los defensores del dispositivo sostienen que una escuela adaptada es preferible a la ausencia de atención, y que el debate sobre las condiciones no debe confundirse con un debate sobre la oportunidad. Las dos posiciones coinciden en un punto, el efecto depende de lo que se ofrece concretamente al niño, y divergen sobre lo que ello implica para el dispositivo.
El problema de evaluación
Los niños escolarizados a los dos años no se sortean: viven en territorios donde existe la oferta y en familias que la solicitan. Comparar sus resultados con los de los demás mezcla el efecto del dispositivo y el del contexto.
Los análisis más sólidos aprovechan las variaciones de oferta entre territorios y en el tiempo, y siguen siendo pocos en Francia. Chocan con la dificultad de disponer de medidas de aprendizaje comparables durante un periodo largo, y con la escasa amplitud de las variaciones de oferta aprovechables.
Qué aporta la comparación europea
Varios países europeos no tienen escuela antes de los tres años pero disponen de una atención preescolar muy desarrollada, lo que hace engañosa la comparación de las tasas de escolarización. Un niño de dos años puede así pasar sus jornadas en una estructura educativa sin contar como escolarizado.
La cuestión pertinente no es el estatus escolar o no de la atención, sino sus características concretas, que las estadísticas internacionales reflejan mal porque clasifican por institución y no por contenido.
Para recordar
La escolarización antes de los tres años ha bajado mucho desde su máximo de finales de los años noventa.
Los efectos medios medidos son débiles, con resultados más favorables para niños de familias desfavorecidas.
Las comparaciones europeas por tasa de escolarización confunden estatus institucional y contenido de la atención.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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