La formación continua va primero a los más formados
La constatación es estable desde hace cuarenta años y en todos los países medidos. Las reformas sucesivas no han invertido la pendiente.
La constatación
La tasa de acceso a la formación crece con el nivel de titulación, con el tamaño de la empresa y con la cualificación del puesto. La diferencia entre las categorías más y menos formadas se cuenta en múltiplos, no en puntos.
Esa constatación se encuentra en todas las encuestas europeas sobre formación profesional continua, con niveles variables pero una pendiente del mismo signo en todas partes. Los sociólogos reconocen en ella un efecto Mateo, según la expresión de Robert Merton en 1968: las ventajas van a quienes ya disponen de ellas.
En Francia, el sistema se apoya desde la ley de 1971 en una obligación de financiación por parte de las empresas. Ese marco aumentó mucho el volumen de formación sin modificar el reparto del acceso entre categorías.
Los mecanismos
Las explicaciones propuestas se refieren a la rentabilidad esperada por el empleador, mayor en los puestos cualificados, a la capacidad de organizar la ausencia y a la demanda expresada por los propios asalariados.
Esta última se mide en varias encuestas y encuentra una demanda menor en las categorías menos formadas, resultado a su vez asociado a la experiencia escolar anterior. Interpretar esa menor demanda como una simple falta de interés sería reduccionista: puede reflejar una anticipación lúcida de beneficios menores.
Los dispositivos individuales
Las cuentas de formación individuales, adoptadas en Francia y en varios países, buscaban sortear al empleador otorgando derechos directamente a las personas. La cuenta personal de formación francesa, creada en 2015, se alimenta en euros desde 2019.
Las evaluaciones disponibles encuentran un uso mayor entre las personas ya cualificadas, lo que reproduce el gradiente que el dispositivo debía corregir. Las explicaciones se refieren a la información, a la capacidad de elegir una formación y a la disponibilidad de tiempo.
La cuestión del efecto
Medir el efecto de una formación sobre las trayectorias supone comparar personas formadas con personas comparables no formadas, comparación sesgada puesto que el acceso no es aleatorio. Quienes se forman suelen ser aquellos cuya trayectoria habría sido de todos modos más favorable.
Las escasas experimentaciones disponibles se refieren a programas dirigidos a demandantes de empleo y encuentran efectos positivos pero modestos, crecientes con el tiempo transcurrido desde la formación. Los metaanálisis de David Card, Jochen Kluve y Andrea Weber sobre las políticas activas de empleo encuentran ese perfil, con efectos más nítidos a dos o tres años que a corto plazo.
Qué cambia la calidad
Las evaluaciones que distinguen los tipos de formación encuentran efectos muy distintos según se trate de una certificación reconocida, de una formación corta interna o de una sensibilización.
Las estadísticas de acceso agregan esas tres categorías, lo que limita interpretar una tasa de acceso alta como un indicador favorable. Una tasa de acceso cuenta igual una hora de sensibilización que varios meses de formación cualificante, cuando la duración cursada varía también según las categorías.
Para recordar
La tasa de acceso crece con la titulación, el tamaño de la empresa y la cualificación del puesto.
Las cuentas individuales reproducen el gradiente que debían corregir.
Las estadísticas de acceso agregan formaciones de naturaleza muy distinta.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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