Dar las gracias a alguien, y lo que miden los experimentos
Los dispositivos de reconocimiento simbólico son baratos y están muy extendidos. Los experimentos disponibles encuentran efectos reales y de corta duración.
Los experimentos de campo
Varios experimentos han puesto a prueba el efecto de un reconocimiento simbólico, carta de agradecimiento, distinción pública, mención en una comunicación interna, en tareas donde la producción es medible.
Los trabajos de Michael Kosfeld y Susanne Neckermann, publicados en 2011, y después de otros equipos, encuentran efectos positivos sobre la producción medida durante el periodo inmediatamente posterior a la concesión. En su protocolo, la distinción no tenía ningún valor monetario, lo que permite atribuir el efecto observado solo a su dimensión simbólica y no a una ganancia material.
La cuestión no es solo económica. Los sociólogos del trabajo y los filósofos, como Axel Honneth en 1992, hacen del reconocimiento una dimensión central de la relación con el trabajo, que los experimentos solo captan desde un ángulo estrecho, el de la producción medida.
La duración de los efectos
Los efectos medidos se desvanecen deprisa, en plazos que se cuentan en días o semanas según los protocolos. Pocos experimentos siguen más allá, lo que deja abierta la cuestión de efectos más difusos, sobre el apego o sobre la rotación del personal.
Esa brevedad no es propia del reconocimiento simbólico: los experimentos sobre primas puntuales encuentran perfiles comparables, lo que sugiere un mecanismo común de regreso a un nivel de referencia.
El efecto sobre los no premiados
Varios experimentos miden la producción de las personas no distinguidas y encuentran efectos que varían según el diseño: neutros cuando la distinción está abierta a todos, negativos cuando se limita a un cupo.
Ese resultado coincide con los trabajos sobre incentivos relativos y sobre la clasificación forzada, que encuentran el mismo mecanismo en contextos distintos. Una distinción concedida a unos pocos es también, para los demás, una información sobre su propio lugar, y puede leerse como un juicio implícito sobre su trabajo.
El papel de la credibilidad
Los dispositivos sistemáticos, en los que el reconocimiento se distribuye a intervalos regulares y a un gran número de personas, pierden su efecto en varios trabajos.
La explicación propuesta es informativa: una distinción transmite una información solo si es rara, y generalizarla la vacía de contenido sin suprimir su coste administrativo. El mismo razonamiento vale para los agradecimientos percibidos como automáticos, que sus destinatarios aprenden pronto a no leer.
Lo que esos trabajos no dicen
Se refieren a tareas medibles, en contextos donde la producción individual es aislable. Su traslado a las actividades colectivas y difíciles de medir no está establecido, cuando es precisamente en esas actividades donde más a menudo se invoca el reconocimiento.
Tampoco dicen nada de la articulación con la remuneración, cuestión distinta que los trabajos sobre la equidad abordan con resultados menos favorables a las sustituciones. El modelo del desequilibrio entre esfuerzos y recompensas, propuesto por Johannes Siegrist, sitúa por cierto la estima entre las recompensas, junto al salario y a la seguridad del empleo, y no en su lugar.
Para recordar
Los experimentos encuentran efectos positivos sobre la producción medida, de corta duración.
Una distinción limitada por una cuota produce efectos negativos sobre los no premiados.
Un reconocimiento generalizado pierde su efecto informativo sin perder su coste.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
Y usted, ¿dónde se sitúa?
El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.
Empezar mi test