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Cuando es el padre quien responde sobre el hijo

La mayor parte de los datos sobre niños pequeños procede de cuestionarios que rellena un adulto. Esa fuente tiene propiedades bien identificadas, rara vez recordadas cuando los resultados circulan.

Por B. Tanguy, Métodos de las encuestas sobre la infanciaPublicado el 3 min

Por qué domina esa fuente

Antes de los siete u ocho años, un niño no rellena un cuestionario fiable sobre su propia conducta o su propio sueño. Preguntar al padre es la única vía practicable a gran escala, y tiene la ventaja de abarcar semanas de observación en lugar de una sesión.

Los instrumentos más usados en el campo están construidos para esa fuente y validados con ella, lo que hace posible la comparación entre estudios pero encierra al campo en un mismo modo de recogida.

El desacuerdo entre informantes

Un metaanálisis dirigido por Achenbach y sus colegas a finales de los años ochenta estableció un resultado ya clásico: la concordancia entre dos adultos que describen al mismo niño es moderada, y es aún menor entre un adulto y el propio niño.

Los trabajos más recientes, realizados con otros instrumentos y en otros países, han encontrado órdenes de magnitud comparables. El desacuerdo entre informantes figura así entre los resultados más constantes de la medición en psicología infantil.

Ese desacuerdo no es un defecto que corregir. Padres y docentes observan al niño en situaciones distintas, y parte de la diferencia mide una variación real de conducta según el contexto.

Los sesgos propios del informante

El estado del adulto pesa en su descripción. Varios trabajos muestran que un progenitor con síntomas depresivos informa de más dificultades en su hijo, incluso cuando otras fuentes no informan de ninguna.

A ello se añaden la deseabilidad social, que empuja a minimizar ciertas conductas, y un efecto de halo: un juicio general favorable tiñe las respuestas a preguntas precisas y sin relación entre sí. Estos sesgos no actúan todos en el mismo sentido, lo que complica su corrección: un progenitor puede minimizar una conducta que juzga poco aceptable y magnificar una dificultad que le preocupa, en el mismo cuestionario.

Qué hace la investigación con ese problema

La práctica recomendada es recoger varias fuentes y tratarlas por separado en lugar de promediarlas, lo que borraría la información contenida en el desacuerdo.

Las medidas llamadas objetivas, actigrafía, grabación audio del habla dirigida al niño, observación codificada por un tercero, se están desarrollando. Son costosas, aplicables a muestras pequeñas, y a menudo miden algo distinto de lo que mide el cuestionario.

La consecuencia para leer los resultados

Un artículo que informa de una asociación entre una práctica parental y un rasgo del niño, descritos ambos por el mismo progenitor, mide en parte la coherencia del informante. Eso se llama varianza de método compartida.

No anula el resultado, pero limita su alcance, y explica que una asociación fuerte en los datos declarativos se vuelva débil en cuanto se introduce una fuente independiente.

La distinción cabe a menudo en una fórmula. Un estudio que concluye que ciertos niños son más ansiosos dice en realidad que sus padres los describen como más ansiosos, y esa precisión se pierde casi siempre cuando se difunden los resultados.

Para recordar

La concordancia entre dos adultos que describen al mismo niño es moderada, y menor con el propio niño.

El estado del informante, en particular depresivo, pesa en la descripción que da del niño.

Una asociación medida por entero por un mismo informante incorpora la coherencia de ese informante.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.

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