La pirámide que Maslow nunca dibujó
La figura está por todas partes en la formación en gestión. No aparece en ninguno de sus escritos, y la teoría que ilustra nunca se ha validado.
El artículo de 1943
Abraham Maslow publica en 1943 un artículo que propone una jerarquía de las necesidades humanas, de las fisiológicas hasta lo que llama la autorrealización. El texto aparece en una revista de psicología y se dirige a psicólogos, no a gestores.
En él no figura ninguna pirámide. La representación triangular aparece en la literatura de gestión de los años sesenta, y su difusión es obra de los manuales más que del propio autor.
También se entiende mal a menudo el estatus del texto. Maslow lo presenta como una propuesta teórica destinada a orientar la investigación, construida a partir de su experiencia clínica y de sus lecturas, y no como el resultado de una encuesta o de una medición.
Qué añade la figura
La pirámide impone dos ideas ausentes del texto: un orden estricto de satisfacción y una proporción decreciente de personas que alcanzan cada nivel, que la forma triangular sugiere visualmente.
El propio Maslow escribía que las necesidades podían perseguirse de forma simultánea y que el orden variaba según las personas y las culturas, precisiones que la figura borra. Hablaba de una satisfacción relativa y parcial en cada nivel, y no de un peldaño que hubiera que superar por completo antes de pasar al siguiente.
Las pruebas empíricas
Los intentos de validación realizados desde los años setenta, en particular por Mahmoud Wahba y Lawrence Bridwell, concluyen que no hay apoyo para la jerarquía ni para la noción de satisfacción previa de un nivel.
Un análisis publicado en 2011 por Louis Tay y Ed Diener, con datos de más de ciento veinte países, encuentra que las necesidades identificadas sí se asocian al bienestar declarado, pero que su satisfacción no sigue el orden prescrito.
Estos resultados no dicen que la lista de necesidades sea falsa. Indican que su articulación en secuencia no se observa, que es precisamente la parte de la teoría que la figura pone en primer plano.
Por qué persiste
Es sencilla, visual y organiza en una imagen un ámbito confuso. Esas cualidades explican su presencia continua en la formación, con independencia de su validez, y la hacen fácil de reutilizar en contextos muy alejados del trabajo.
Sirve además de argumento cómodo: presentar el reconocimiento como una necesidad superior permite ofrecerlo en lugar de atender demandas relativas a necesidades calificadas de inferiores, en particular salariales.
Qué escribió después el propio Maslow
Trabajó en los años sesenta sobre la aplicación de sus ideas a la empresa, con una obra publicada a partir de sus notas, en la que se muestra prudente sobre la generalización de su modelo. Reconoce en ella que faltan datos para aplicarlo con seguridad al mundo del trabajo.
Esa prudencia no acompañó a la figura. Es un caso de manual de la diferencia entre una hipótesis publicada y el uso que se hace de ella en otro campo, donde la imagen circula más deprisa que las reservas de su autor.
Para recordar
La pirámide no aparece en ningún escrito de Maslow; es una invención de los manuales de gestión.
Las pruebas empíricas no han sostenido el orden jerárquico de satisfacción.
El análisis de 2011 confirma la existencia de las necesidades listadas pero no la secuencia prescrita.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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