Perry Preschool, el ensayo más citado y más frágil
Ciento veintitrés niños, seguidos durante cuarenta años, aportaron el argumento central de la inversión en la primera infancia. El tamaño de la muestra es también la objeción principal.
El dispositivo
El programa se desarrolla en Ypsilanti, Michigan, a partir de 1962. Niños afroamericanos de tres y cuatro años, de familias con bajos ingresos, se reparten entre un programa preescolar intensivo y la ausencia de programa.
La asignación es próxima al sorteo, algo raro para la época y que explica el lugar duradero de este estudio. El seguimiento continuó hasta los cuarenta años y después sobre la generación siguiente.
El programa combinaba una atención diaria de unas pocas horas en el aula, con un número muy reducido de niños por adulto, y visitas semanales de los docentes al domicilio de las familias, durante uno o dos años según la edad de entrada.
Los resultados informados
Las publicaciones dan cuenta de diferencias duraderas en escolaridad completada, empleo, ingresos y problemas judiciales. El efecto sobre las puntuaciones cognitivas, en cambio, se desvanece pronto tras la entrada en la escuela.
Ese contraste es uno de los resultados más discutidos del campo: lo que persiste no sería lo que miden las pruebas cognitivas, argumento movilizado por los trabajos sobre las competencias llamadas no cognitivas.
El cálculo de rentabilidad económica, que compara el coste del programa con las ganancias estimadas para los participantes y la colectividad, contribuyó mucho a la notoriedad del estudio. Se apoya en supuestos de valoración, en particular del coste de la delincuencia evitada, que pesan mucho en el resultado.
Las objeciones
El efectivo es muy pequeño, un centenar de niños repartidos en dos grupos, lo que produce intervalos de confianza amplios y hace que los resultados sean sensibles a unos pocos individuos.
La asignación inicial se modificó sobre la marcha por razones prácticas, lo que debilita la aleatorización. James Heckman y sus colegas publicaron reanálisis que tienen en cuenta esas desviaciones y mantienen efectos significativos con estimaciones más prudentes.
El problema del traslado
El programa era intensivo, conducido por personal muy cualificado, sobre una población concreta, en un contexto donde las alternativas de atención eran escasas. Ninguno de esos elementos está garantizado en un despliegue a gran escala.
Las evaluaciones de programas preescolares generalizados encuentran efectos menores, lo cual es esperable: la comparación ya no se hace con la ausencia de programa, sino con las demás modalidades de atención disponibles. El ensayo Abecedarian, realizado en Carolina del Norte a partir de los años setenta, suele citarse a su lado. Comparte con Perry una muestra reducida y un programa intensivo, lo que hace instructiva su convergencia sin resolver la cuestión de la escala.
Qué autoriza a decir el estudio
Establece que un programa intensivo produjo, en ese contexto, diferencias duraderas. Es una prueba de posibilidad, sólida dentro de su marco.
No establece que un programa dado, en otro lugar y hoy, vaya a producir los mismos efectos. Distinguir la prueba de posibilidad de la previsión de efecto es el punto de método más descuidado cuando se recogen estos trabajos.
Para recordar
El ensayo abarca unos ciento veinte niños, lo que produce estimaciones frágiles pese a la duración del seguimiento.
El efecto sobre las puntuaciones cognitivas se desvanece, mientras persisten las diferencias en escolaridad y empleo.
Es una prueba de posibilidad en un contexto concreto, no una previsión de efecto para un programa generalizado.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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