Comparar las modalidades de atención, un ejercicio con trampa
Las familias no eligen al azar entre guardería, asistente materno y cuidado en el domicilio. Toda comparación directa mide en primer lugar esa elección.
El problema de selección
La modalidad de atención depende de la oferta local, de la renta, de los horarios de trabajo y de las preferencias. Comparar a los niños según su modalidad compara, pues, familias que difieren en muchas otras dimensiones. Una familia que recurre a una guardería en una gran ciudad y una familia que confía a su hijo a un abuelo en una zona rural no se distinguen solo por la modalidad de atención.
Los análisis que ajustan por características observables reducen parte del problema, sin tratar lo no medido, en particular las preferencias educativas y la disponibilidad de la red familiar.
Qué permiten las reformas
Las evaluaciones más sólidas aprovechan aperturas de plazas o cambios de reglas que modifican el acceso sin depender de la elección de las familias. Quebec y Noruega han aportado los casos más estudiados.
Esos trabajos encuentran efectos contrastados: efectos positivos sobre los aprendizajes al entrar en la escuela, sobre todo en niños de familias modestas, y resultados más discutidos sobre los indicadores de comportamiento, con un debate vivo en torno a las evaluaciones quebequesas. Ese debate se refiere en particular a la medición de los comportamientos, a menudo declarados por los padres, y a la calidad de las plazas creadas en poco tiempo, dos aspectos que las distintas evaluaciones no ponderan de la misma manera.
El papel de la alternativa
El efecto medido depende de aquello que la atención formal sustituye. Sustituir un cuidado poco estimulante o aislado no tiene el mismo efecto que sustituir un cuidado familiar atento. La misma plaza de guardería puede, pues, producir efectos muy distintos según sustituya a un progenitor disponible, a un cuidado informal cambiante o a una solución de apoyo.
Es la razón principal por la que los efectos son mayores en las familias desfavorecidas en varios estudios: la comparación no se hace con la misma alternativa según el medio.
La calidad más que el tipo
Las síntesis concluyen con regularidad que las diferencias de calidad dentro de un mismo tipo de atención son mayores que las diferencias medias entre tipos.
Los indicadores de calidad empleados, ratio de adultos, cualificación del personal, estabilidad de los adultos, interacciones observadas, se asocian de forma desigual a los resultados medidos, siendo las interacciones observadas las más predictivas y las más costosas de medir. Ese desfase pesa sobre las evaluaciones: los criterios más fáciles de regular no son los que mejor predicen, y los que mejor predicen exigen una observación in situ.
La oferta francesa
Francia combina atención colectiva, atención individual por asistentes maternos acreditados y escolarización temprana, con disparidades territoriales importantes documentadas en los informes públicos. La escolarización temprana añade una posibilidad que la mayoría de los países comparados no conoce en esa forma.
Esas disparidades son el obstáculo principal para la evaluación nacional: los territorios mejor dotados difieren de los demás, y la diferencia de resultados medida mezcla el efecto de la atención con el del territorio.
Para recordar
La modalidad de atención no se asigna al azar, lo que pone trampas a toda comparación directa.
El efecto medido depende de la alternativa que sustituye la atención formal, de ahí efectos mayores en familias modestas.
Las diferencias de calidad dentro de un tipo de atención superan las diferencias medias entre tipos.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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