El ascensor social, una expresión que mezcla dos cosas
Muchas personas ocupan una posición distinta de la de sus padres. Gran parte de esos movimientos no dice nada sobre la apertura de la sociedad.
Las tablas de movilidad
La herramienta estándar cruza la posición social de una persona con la de su padre, a veces de su madre, en un cuadro cuyas casillas indican una frecuencia. Las encuestas francesas sobre formación y cualificación profesional, realizadas por el Insee, el instituto nacional de estadística francés, desde 1964, proporcionan esos datos.
Esas tablas permiten medir la movilidad observada, importante en volumen: una mayoría de personas ocupa una posición distinta de la de sus padres. Esa constatación depende, sin embargo, del número de categorías adoptado, ya que una nomenclatura más fina hace aparecer mecánicamente más movimientos.
Movilidad estructural y fluidez
Parte de esa movilidad la produce la transformación de la estructura de empleos. Cuando el número de puestos agrícolas disminuye y el de servicios aumenta, se producen movimientos necesariamente.
La fluidez social mide lo que queda una vez retirada esa restricción: las posibilidades relativas de alcanzar una posición según el origen. Es ella la que informa sobre la apertura, y evoluciona mucho más despacio que la movilidad observada.
Esa distinción fue formalizada por la sociología comparada, en particular en el libro de Robert Erikson y John Goldthorpe publicado en 1992. Se apoya en razones de probabilidades, que comparan por ejemplo las probabilidades de llegar a ser directivo para un hijo de directivo y para un hijo de obrero.
Qué muestran las series
Los trabajos franceses encuentran una fluidez relativamente estable a lo largo de varias décadas, con variaciones modestas, mientras la movilidad observada ha variado mucho al ritmo de las transformaciones del empleo.
Ese contraste explica que coexistan lecturas opuestas sobre el mismo tema, según el indicador adoptado, sin que ninguna de las dos sea inexacta. Decir que la sociedad se ha abierto y decir que sigue inmóvil pueden así apoyarse cada una en una serie exacta, siempre que se precise cuál.
El caso de las mujeres
Las tablas antiguas comparaban la posición de los hombres con la de su padre, dejando a las mujeres fuera del campo. Los análisis recientes integran a ambos progenitores y a ambos sexos, lo que modifica los resultados.
Esa evolución metodológica complica las comparaciones con los trabajos antiguos, dificultad señalada por los autores y rara vez mencionada en la difusión. Plantea también una cuestión de fondo: ¿la posición de un hogar se lee a partir de una sola persona, o hay que combinar las de ambos progenitores?
Las medidas por la renta
Los trabajos económicos miden la movilidad mediante la correlación entre la renta de los padres y la de los hijos, indicador más fino que las categorías pero que exige datos emparejados de dos generaciones. Esos datos, escasos durante mucho tiempo, se han vuelto más accesibles con la apertura de las fuentes fiscales a la investigación.
Las comparaciones internacionales encuentran diferencias importantes entre países, asociadas al nivel de desigualdad de renta, asociación robusta cuya interpretación causal sigue discutiéndose.
Para recordar
Gran parte de la movilidad observada la produce la transformación de la estructura de empleos.
La fluidez social, que mide las posibilidades relativas, evoluciona mucho más despacio.
Las tablas antiguas excluían a las mujeres, lo que complica la comparación con los trabajos recientes.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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