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Trabajos y métodos

Las escalas de cinco grados y sus trampas

Nada, más bien no, ni lo uno ni lo otro, más bien sí, totalmente: ese formato domina la medición desde 1932. Transporta tres sesgos bien identificados.

Por V. Lasserre, Psicometría y validez de las medidasPublicado el 2 min

Un formato de 1932

La escala de grados de acuerdo la propuso Rensis Likert en su tesis de 1932. Su dominio se debe a tres cualidades prácticas: se rellena deprisa, se codifica en números y se presta a los tratamientos estadísticos habituales sin discusión.

Descansa, sin embargo, en un supuesto discutible: que los intervalos entre grados sean equivalentes, es decir, que la distancia entre más bien no y ni lo uno ni lo otro valga lo mismo que la distancia entre más bien sí y totalmente. Nada lo garantiza, y los tratamientos aplicados hacen como si.

La aquiescencia

Una parte de los encuestados aprueba más de lo que desaprueba, con independencia del contenido del ítem. El fenómeno es estable, más marcado en ciertas poblaciones, e infla mecánicamente las puntuaciones en las dimensiones cuyos ítems están todos formulados en el mismo sentido.

El remedio es simple y no siempre se aplica: formular parte de los ítems en sentido inverso, de modo que aprobar signifique unas veces un polo y otras el contrario. El test de perfil emocional de esta casa procede así, con un reparto explícito por dimensión.

El estilo de respuesta

Algunas personas usan de buen grado los extremos, otras se mantienen en el centro. Esa preferencia es estable en un mismo individuo y varía mucho de una población a otra, lo que vuelve delicadas las comparaciones entre países.

Produce un artefacto desagradable: una persona de estilo extremo parecerá más marcada en todas las dimensiones, incluidas aquellas en que no se distingue. Existen correcciones, que suponen disponer del conjunto de las respuestas y aceptar transformar las puntuaciones.

El grupo de referencia

El sesgo más insidioso no atañe al formato sino al sentido de las palabras. Declararse más bien tranquilo supone una comparación con un entorno, y ese entorno no es el mismo para todos. Dos personas igual de serenas, una rodeada de gente reservada y otra de gente demostrativa, no marcarán la misma casilla.

Ese mecanismo explica resultados de comparación internacional contraintuitivos, en los que las poblaciones reputadas como más disciplinadas se declaran las menos disciplinadas. Cada cual se compara con sus vecinos, no con la humanidad.

Lo que esto impone al lector

Una puntuación nunca es una cantidad absoluta. Es una posición respecto a una muestra, obtenida con un formato que transporta sus propios efectos y acompañada de un margen de error que pocas veces se muestra.

La consecuencia práctica cabe en una frase: una diferencia de unos puntos entre dos dimensiones no significa nada. Un informe honesto comenta las posiciones nítidas, calla las diferencias mínimas y dice sobre qué muestra se pronuncia.

Para recordar

La escala de grados supone intervalos equivalentes, cosa que nada garantiza.

La aquiescencia se corrige formulando parte de los ítems en sentido inverso.

El efecto del grupo de referencia vuelve poco fiables las comparaciones entre poblaciones.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.

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