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Expectativas y malentendidos

La igualdad en la pareja, en la práctica

Casi todas las parejas se declaran partidarias, y los horarios cuentan otra cosa. La diferencia no se explica por la hipocresía.

Por P. Lefèvre, Historia de las sensibilidadesPublicado el 2 min

Un acuerdo de principio

Las encuestas de opinión realizadas desde hace varias décadas registran una adhesión masiva al principio de un reparto igual de las tareas domésticas y parentales. Esa adhesión no flaquea según la edad, el medio o el sexo de las personas interrogadas.

Las encuestas de uso del tiempo, que miden lo que la gente hace y no lo que declara desear, registran un reparto que sigue siendo netamente desequilibrado. La diferencia se ha reducido desde los años ochenta, no ha desaparecido.

Por qué la hipocresía explica poco

La explicación por la mala fe es cómoda e insuficiente. No explica que la diferencia se abra en momentos identificables, en particular con la llegada de un hijo, en parejas antes equilibradas.

Los trabajos disponibles señalan mecanismos más prosaicos. El permiso más largo lo toma quien tiene menos ingresos, lo que instala una competencia y una disponibilidad. La competencia adquirida justifica después que siga, y la organización se congela sin que se haya tomado decisión alguna.

El arbitraje de carrera

El mismo mecanismo actúa a mayor escala. Cuando se presentan un traslado, una carga horaria o una formación exigente, la pareja decide en función del ingreso más elevado, lo que parece racional a escala del hogar.

El arbitraje racional en el instante t produce una brecha acumulativa: aquel cuya carrera se ha privilegiado ve crecer sus ingresos, lo que vuelve el mismo arbitraje aún más racional la vez siguiente. Ninguna etapa es absurda, y el resultado al cabo de quince años no se parece a lo que nadie eligió.

Lo que prevé el derecho

El artículo 214 del Código Civil francés impone a los cónyuges contribuir a las cargas del matrimonio en proporción a sus facultades, lo que no es un reparto por mitades: quien gana más contribuye más, y la actividad en el hogar es una contribución.

El derecho prevé además correctivos a la salida. La prestación compensatoria, en el artículo 271, tiene en cuenta las consecuencias de las elecciones profesionales hechas durante la vida en común para la educación de los hijos. Es el reconocimiento explícito de que esos arbitrajes producen una disparidad duradera.

Lo que se discute útilmente

Discutir el principio no sirve de nada, puesto que el acuerdo está adquirido. Lo que se discute útilmente son las decisiones puntuales que producen la brecha: quién toma el permiso, quién rechaza el traslado, quién reduce su jornada.

Esas decisiones tienen la ventaja de estar fechadas e identificadas, y por tanto de ser examinables. Tienen el inconveniente de tomarse con urgencia, en el momento en que la pareja tiene menos disponibilidad para medir sus efectos a quince años vista.

Para recordar

La adhesión al principio de igualdad es masiva en las encuestas de opinión, y las encuestas de uso del tiempo miden un reparto que sigue siendo desequilibrado.

La brecha nace de arbitrajes puntuales racionales en el momento en que se toman, cuyos efectos se acumulan.

El derecho lo tiene en cuenta a la salida: la prestación compensatoria integra las consecuencias de las elecciones profesionales hechas por la familia.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

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