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Los círculos

La homofilia, y lo que no demuestra

Nuestras relaciones se nos parecen, uno de los resultados más constantes de la sociología de redes. Deducir de ello una preferencia por lo semejante es un error frecuente.

Por G. Cazal, Redes personales y sociabilidadPublicado el 3 min

La constatación

El término lo proponen en 1954 Paul Lazarsfeld y Robert Merton, que ya distinguían una semejanza de estatus y una semejanza de valores. Miller McPherson, Lynn Smith-Lovin y James Cook publican en 2001 una síntesis que recensa la regularidad del fenómeno en numerosas dimensiones: origen, nivel de estudios, edad, profesión, convicciones.

La fórmula que emplean, según la cual lo semejante atrae a lo semejante, tuvo un éxito considerable y se ha leído a menudo como una propiedad psicológica, mientras que su artículo insiste en las estructuras.

Dos mecanismos muy distintos

La homofilia de elección designa una preferencia: a igualdad de posibilidades, uno se vincula más con quien se le parece. La homofilia inducida designa un efecto de la oferta: uno no se encuentra con una población representativa, porque las escuelas, los barrios y los oficios tienen ya de por sí una composición social determinada.

Ambas producen exactamente la misma observación. Distinguirlas exige conocer la composición de los lugares frecuentados, dato rara vez recogido en las encuestas, que preguntan por las relaciones y no por las ocasiones de las que surgen.

Un tercer mecanismo complica aún más la lectura: la influencia. Unos amigos pueden volverse semejantes porque se frecuentan, y no frecuentarse porque ya se parecían. Separar selección e influencia a partir de datos observacionales es un problema metodológico considerado muy difícil.

Qué muestran los contextos restringidos

Los estudios realizados en situaciones donde la composición del grupo es conocida y los encuentros no se eligen, en particular internados o viviendas estudiantiles adjudicadas, permiten separar ambos mecanismos.

Suelen encontrar una homofilia de elección real pero bastante menor que la observada en población general, lo que indica que la mayor parte del fenómeno se debe a la estructura de las ocasiones. Ese resultado no dice nada sobre lo que sea deseable o no; sitúa el fenómeno en la organización social.

La consecuencia sobre la información

Las redes homogéneas exponen a sus miembros a información homogénea. Ese mecanismo se invoca en los trabajos sobre polarización, donde precede ampliamente a los dispositivos digitales y figuraba ya en las encuestas electorales de mediados del siglo veinte.

Los análisis de datos de plataformas encuentran una homofilia fuerte, a menudo mayor que en las redes fuera de línea, sin que la diferencia pueda atribuirse al algoritmo en lugar de a la composición de los inscritos.

Las variaciones medidas

El grado de homofilia varía según la dimensión considerada. Es muy alto para el origen y el nivel de estudios, y menor para las convicciones políticas en varias encuestas europeas, en las que una parte de los amigos ignora, por lo demás, el voto del otro.

Varía también según la posición social: varios trabajos franceses encuentran redes más diversificadas en las categorías intermedias que en las más favorecidas o las más precarias. La semejanza no es, por tanto, una constante, sino una variable social por derecho propio.

Para recordar

La homofilia de elección y la inducida por la oferta de encuentros producen la misma observación.

Los contextos de composición conocida muestran una preferencia real pero mucho menor que la observación bruta.

El grado de homofilia varía según la dimensión medida y según la posición social.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.

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