La seguridad psicológica, nacida de un resultado inesperado
Al estudiar los errores médicos, una investigadora halló que los mejores equipos informaban de más. La explicación fundó todo un campo.
La observación inicial
Amy Edmondson estudia en los años noventa equipos hospitalarios, esperando que los equipos mejor evaluados cometieran menos errores de medicación.
Encuentra lo contrario: los equipos mejor valorados notifican más. La hipótesis adoptada es que esos equipos no cometen más errores sino que los comunican, cosa que los demás no hacen.
El resultado ilustra un problema clásico de medición: un indicador basado en la declaración mide a la vez el fenómeno y la disposición a declararlo. Un equipo que notifica poco puede ser seguro, o simplemente silencioso.
La noción
Define la seguridad psicológica como la creencia compartida de que el equipo es un lugar donde se puede asumir un riesgo interpersonal: plantear una pregunta, señalar un problema, admitir un error, sin consecuencias desfavorables.
El término no es del todo nuevo. William Kahn lo había empleado en 1990 en sus trabajos sobre el compromiso, a escala de la persona. La aportación de Edmondson es convertirlo en una propiedad del grupo, medible en el nivel del equipo.
No es un clima agradable ni una ausencia de exigencia. Edmondson insiste en el cruce de ambas dimensiones: un equipo puede ser exigente y seguro, o permisivo y poco seguro.
Los trabajos posteriores
Un metaanálisis publicado en 2017 por Alexander Newman, Ross Donohue y Nathan Eva recensa las asociaciones medidas entre seguridad psicológica e indicadores de desempeño, aprendizaje y comunicación de incidencias.
Las asociaciones se encuentran de forma constante, con magnitudes moderadas. Se apoyan mayoritariamente en medidas declarativas recogidas de los mismos informantes, lo que limita la interpretación causal: un equipo que tiene éxito puede sentirse más seguro, y no al revés.
El estudio de empresa que la popularizó
Una gran empresa tecnológica publicó en 2015 los resultados de un estudio interno sobre sus equipos, situando esta noción a la cabeza de los factores asociados al desempeño colectivo.
Esa publicación difundió enormemente el término. Es interna, no sometida a evaluación por pares, y sus métodos no se han hecho públicos en detalle, lo que exige la prudencia habitual ante este tipo de fuente. Aun así, contribuyó más a la notoriedad de la noción que los trabajos académicos que la precedieron.
El uso que plantea problemas
La noción se ha convertido en un objetivo de gestión, con dispositivos destinados a producirla. Las evaluaciones de esos dispositivos son escasas y sus efectos están mal establecidos, ya que la mayoría se miden con los mismos cuestionarios que sirvieron para justificarlos.
El riesgo que señala la propia Edmondson es la inversión: presentar la seguridad psicológica como una disposición de las personas y no como una propiedad producida por el comportamiento de los mandos, lo que desplaza la responsabilidad hacia quienes no se atreven a hablar.
Para recordar
La noción nace de un resultado inesperado sobre la comunicación de errores médicos.
No designa un clima agradable ni una ausencia de exigencia, sino la posibilidad del riesgo interpersonal.
Las asociaciones medidas se apoyan sobre todo en declaraciones de los mismos informantes.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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