Los hitos motores, una secuencia estable y un calendario móvil
El orden en que un niño se sienta, gatea y luego camina es notablemente constante. Las edades a las que lo hace varían mucho más de lo que se dice.
Lo que es estable
La secuencia general del control postural, de la cabeza a la pelvis y luego a la bipedestación, se encuentra en todas las poblaciones estudiadas. Corresponde a una restricción mecánica y neurológica fuerte. Se describe clásicamente como una progresión cefalocaudal, término que designa ese orden de arriba abajo del cuerpo.
Algunas etapas intermedias, en cambio, no son obligatorias. Una proporción notable de niños no gatea, o se desplaza de otro modo, sin que la marcha se retrase, algo que las referencias internacionales acabaron por integrar.
El estudio multipaís de la OMS
La Organización Mundial de la Salud realizó en los años dos mil un estudio en seis centros repartidos por varios continentes, destinado a producir referencias basadas en una muestra diversificada y no en una población única.
Sus ventanas de referencia para seis hitos motores son amplias: para la marcha autónoma, el intervalo publicado abarca casi un año entre el primer y el último percentil retenido. Esa amplitud no es un defecto de precisión: describe la dispersión observada en niños sanos, reclutados según criterios comunes a todos los centros.
El efecto de las prácticas de porteo
Las comparaciones entre contextos encuentran diferencias de calendario asociadas a las prácticas de manipulación, de porteo y de tiempo pasado en el suelo. Esas diferencias se cuentan en semanas y a veces en meses.
Las recomendaciones de acostar boca arriba, generalizadas en los años noventa para reducir la muerte súbita del lactante, se han asociado en varios estudios a un ligero retraso de ciertos hitos en posición prona, sin efecto sobre la edad de la marcha.
Estos trabajos no concluyen que una práctica sea preferible a otra. Muestran que el calendario de las adquisiciones depende en parte de las oportunidades de ejercicio que se ofrecen, lo que hace de la edad observada un producto conjunto de la maduración y del contexto.
Qué significa un retraso aislado
Las referencias son herramientas de cribado, concebidas para orientar hacia un examen, no para establecer un diagnóstico. Alcanzar tarde un hito aislado, dentro de una trayectoria por lo demás regular, es la situación más frecuente. Una posición baja en las referencias designa un rango dentro de una distribución, y una parte de los niños se sitúa en ella por construcción.
Los criterios que motivan un examen combinan varios signos: pérdida de adquisiciones, asimetría duradera, ausencia de progresión, más que una simple superación de edad.
La marcha y el resto
La edad de la marcha se consideró durante mucho tiempo un indicador de maduración general. Los estudios longitudinales encuentran asociaciones muy débiles entre esa edad y los indicadores cognitivos posteriores. La intuición de que un adelanto en un ámbito señalaría un adelanto general no encuentra, pues, apoyo en estos datos.
El resultado es constante y contraintuitivo, lo que lo convierte en un buen ejemplo de la diferencia entre lo que un hito señala a un clínico y lo que predice estadísticamente.
Para recordar
La secuencia general es estable, pero varias etapas intermedias no son obligatorias.
Las ventanas de referencia de la OMS para la marcha autónoma abarcan casi un año.
La edad de la marcha solo está muy débilmente asociada a los indicadores cognitivos posteriores.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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