Civix Institute
Volver a la revista
Motivación y reconocimiento

Lo que cuenta es la comparación

Una teoría de 1963 sostiene que la remuneración solo se juzga en relación con la de los demás. Sesenta años de trabajos han precisado con cuáles.

Por S. Arnaud, Motivación y remuneraciónPublicado el 2 min

La formulación de origen

John Stacy Adams publica en 1963 una teoría según la cual una persona compara la relación entre lo que aporta y lo que recibe con esa misma relación en una persona de referencia.

Las aportaciones incluyen el esfuerzo, pero también la formación, la experiencia o la antigüedad; las retribuciones incluyen el salario, pero también el estatus o el reconocimiento. Lo que cuenta no es su valor objetivo, sino el modo en que la persona las percibe y las pondera.

La diferencia percibida produce una tensión que exige restablecimiento: modificación del esfuerzo, de la remuneración exigida, de la elección de la persona de referencia, o marcharse.

La elección de la referencia

El punto débil del modelo inicial es que no predice con quién se compara uno. Los trabajos posteriores han mostrado que la referencia suele ser próxima: mismo servicio, mismo oficio, misma antigüedad.

Esa proximidad enlaza con una idea más antigua de Leon Festinger, que sostenía en 1954 que evaluamos nuestras propias capacidades comparándonos con personas semejantes más que con personas muy diferentes.

Explica que la transparencia produzca sus efectos más fuertes dentro de una unidad, y que las diferencias con posiciones muy alejadas produzcan menos reacción medible.

Las pruebas experimentales

Los experimentos de laboratorio encuentran reacciones ante la inequidad desfavorable, con efectos robustos sobre el esfuerzo aportado y sobre las valoraciones declaradas.

Las reacciones ante la inequidad favorable, que la teoría también predice, son mucho más débiles y a menudo no se encuentran, resultado que condujo a reformulaciones del modelo. A una persona que cobra de más le resulta más fácil encontrar una justificación, revalorizando sus propias aportaciones, que modificar su esfuerzo.

La vertiente procedimental

Gerald Leventhal y después otros distinguieron la equidad del resultado de la equidad del procedimiento que lo produjo: coherencia de las reglas, ausencia de sesgo, posibilidad de corrección, información.

Varios trabajos encuentran que un procedimiento percibido como equitativo atenúa los efectos de un resultado desfavorable, que es el resultado más útil de esta literatura para comprender las decisiones de remuneración. Un estudio de campo de Jerald Greenberg, publicado en 1990, observó así que una rebaja salarial explicada con cuidado iba acompañada de menos robos constatados que una rebaja idéntica anunciada sin explicación.

Los límites de estos trabajos

La mayoría de las pruebas procede de experimentos de laboratorio de corta duración y de encuestas declarativas, con los límites habituales de ambos formatos.

Los escasos estudios de campo que aprovechan choques de remuneración reales encuentran la dirección de los efectos pero magnitudes más modestas, diferencia habitual entre laboratorio y situación real. La dificultad principal sigue siendo la misma que en 1963: se observa la reacción, rara vez la comparación que la produjo o la persona de referencia elegida.

Para recordar

La teoría de 1963 no predice con quién se compara uno; los trabajos posteriores lo precisaron.

Las reacciones ante la inequidad desfavorable son robustas; las de la favorable, mucho más débiles.

Un procedimiento percibido como equitativo atenúa los efectos de un resultado desfavorable.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.

Empezar mi test
Ver los tests →