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Lo que ocurre dentro

Entre lo sentido y el gesto

En unos no hay casi nada; en otros, un intervalo. Esa distancia no es una cualidad moral, es una característica de funcionamiento cuyos dos extremos sirven.

Por I. Ferrand, Regulación y vida emocionalPublicado el 2 min

Un intervalo variable

Llega un comentario desagradable en una reunión. En algunas personas la respuesta sale antes incluso de que la frase termine. En otras ocurre algo imperceptible: un tiempo, una inspiración, y la respuesta llega un segundo más tarde, distinta.

Ese intervalo es una de las diferencias interindividuales más visibles para el entorno y una de las que antes se juzgan. Sin embargo no indica ni la fuerza de lo sentido ni el interés puesto en la situación.

Lo que permite el intervalo

Un plazo autoriza la elección: la del momento, el tono, el destinatario. Evita las palabras que se lamentan y hace posible una respuesta construida. En las situaciones cuyo envite es duradero, una negociación, una relación profesional, un conflicto familiar, esa ventaja es considerable.

Tiene un reverso pocas veces nombrado. El entorno de una persona muy serena no sabe cómo está y debe adivinarlo. La estabilidad produce a la vez comodidad y opacidad, y la segunda acaba a veces costando más de lo que la primera aporta.

Lo que permite la inmediatez

Una reacción inmediata vuelve legible el estado. Se sabe a qué atenerse, no hay que interpretar y no se atribuyen a la persona cálculos que no hace. En las relaciones cercanas, esa transparencia tiene un valor que los modelos de regulación subestiman.

Su coste es simétrico: lo dicho en el momento no se ha elegido, y a veces habrá que retomarlo. La reparación es posible, es incluso el régimen corriente de las relaciones duraderas, pero exige trabajo a posteriori.

Lo que desplaza el cursor

El intervalo no es fijo. Se estrecha con el cansancio, el hambre, la repetición, la presencia de testigos y la acumulación de episodios sin resolver. Una misma persona puede contenerse seis semanas y ceder de golpe por un motivo irrisorio, lo que vuelve el último episodio ilegible para los demás.

Por eso es poco útil preguntarse si uno es reactivo o sereno en abstracto. La pregunta que informa es más bien: ¿en qué circunstancias desaparece mi intervalo, y se parece eso a un patrón?

La cuestión de la flexibilidad

George Bonanno ha sostenido, a partir de sus trabajos sobre los acontecimientos difíciles, que lo que mejor predice la adaptación no es el uso de una estrategia particular sino la capacidad de cambiar según el contexto. Una persona que siempre se contiene no se adapta mejor que otra que nunca lo consigue.

Ese desplazamiento cambia la lectura del eje. No es la posición lo que plantea una pregunta, es su invariabilidad: mantener la misma conducta ante una injusticia reparable y ante un contratiempo sin importancia equivale a no leer la situación.

Para recordar

El intervalo entre lo sentido y el acto no mide ni la intensidad de lo sentido ni la importancia concedida a la situación.

La contención ofrece la elección del momento y produce opacidad; la inmediatez produce legibilidad y exige reparaciones.

Lo que cuenta no es la posición en el eje sino su capacidad de variar según el contexto.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.

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