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Trayectorias y estatutos

El paro de larga duración y el efecto de la propia duración

Cuanto más se prolonga un periodo sin empleo, menor es la probabilidad de salir de él. Separar la selección del efecto propio de la duración exigió protocolos particulares.

Por R. Bassot, Trayectorias profesionales y estatutosPublicado el 3 min

La constatación estadística

Las tasas de salida del paro decrecen con la duración ya transcurrida. Ese hecho se observa en todos los países que disponen de datos longitudinales sobre trayectorias. Por convención internacional, se habla de paro de larga duración a partir de un año.

Dos explicaciones producen la misma curva. La selección: las personas más empleables salen primero, y quienes permanecen difieren en características no observadas. El efecto de duración: la duración misma reduce las posibilidades, por pérdida de competencias, por desánimo o por la señal enviada a los empleadores.

Los economistas formalizaron este problema de identificación ya en los años ochenta, en particular James Heckman y George Borjas. Con datos de observación únicamente, ambos mecanismos son muy difíciles de separar, y eso es lo que llevó a buscar protocolos experimentales.

El protocolo de envío de candidaturas

Un experimento publicado en 2013 por Kory Kroft, Fabian Lange y Matthew Notowidigdo consiste en enviar candidaturas ficticias idénticas salvo por la duración de inactividad declarada.

La tasa de respuesta decrece con esa duración, lo que aísla un efecto de señal, independiente de cualquier diferencia real entre los candidatos. El efecto medido se atenúa más allá de cierto umbral de duración. El protocolo mide las llamadas para entrevista, no las contrataciones, y no dice nada de los otros dos mecanismos, la pérdida de competencias y el desánimo.

Las consecuencias para los dispositivos

La existencia de un efecto propio de la duración justifica una intervención temprana y no tardía, argumento recogido en el diseño de la mayoría de los dispositivos de acompañamiento europeos.

Las evaluaciones de esos dispositivos encuentran efectos más nítidos en el acompañamiento intensivo temprano que en las formaciones largas iniciadas tarde, resultado coherente con el mecanismo identificado. El argumento tiene un límite simétrico: intervenir pronto moviliza medios para personas de las que una parte habría encontrado empleo sin ayuda.

El problema de la medición de la duración

La duración se cuenta a partir de la inscripción o del último periodo de empleo según las fuentes, y una reanudación breve de la actividad a veces pone el contador a cero. Las fuentes administrativas, basadas en la inscripción en el servicio público de empleo, y las encuestas basadas en la definición de la Oficina Internacional del Trabajo no obedecen a las mismas reglas.

Esas convenciones afectan directamente a los efectivos contabilizados como parados de larga duración y hacen las comparaciones entre países más frágiles que las tasas globales.

Qué cambia la coyuntura

La proporción de parados de larga duración aumenta mecánicamente en los años que siguen a una recesión, incluso cuando las entradas en el paro han dejado de crecer.

Esa inercia es una propiedad aritmética del stock y no una señal de degradación adicional, distinción rara vez hecha en los comentarios de coyuntura. Enlaza, no obstante, con la noción de histéresis, propuesta por Olivier Blanchard y Lawrence Summers en 1986, según la cual un paro prolongado puede elevar de forma duradera el nivel de desempleo de una economía.

Para recordar

Selección y efecto propio de la duración producen la misma curva de salida decreciente.

El envío de candidaturas ficticias aísla un efecto de señal ligado a la duración declarada.

La proporción de parados de larga duración aumenta mecánicamente tras una recesión.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

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