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Amistad y sociedad

Qué hacen a las redes la formación de pareja y la llegada de un hijo

Ambos acontecimientos reducen el número de relaciones activas, pero no del mismo modo ni en las mismas personas.

Por C. Esteban, Amistad, edades y trayectorias vitalesPublicado el 2 min

El efecto de la formación de pareja

Los trabajos longitudinales encuentran una reducción del número de relaciones activas tras la formación de una pareja, fenómeno descrito en la literatura como retirada diádica, expresión propuesta por el sociólogo Philip Slater en 1963.

La reducción afecta principalmente a las relaciones menos cercanas, y va acompañada de un solapamiento creciente de ambas redes, ya que las relaciones se vuelven progresivamente comunes a los dos miembros de la pareja. Matthijs Kalmijn describió en 2003 la formación de esa red compartida a lo largo de las etapas de la vida conyugal.

El efecto de la llegada de un hijo

La llegada de un hijo se asocia a una reducción más marcada, tanto por la falta de tiempo como por el cambio de las actividades compartidas. Las relaciones sin hijos se vuelven más escasas en la red declarada.

En cambio, genera nuevas relaciones, nacidas de los contextos de cuidado infantil y escolarización, que sustituyen en parte a las que salen. La red, por tanto, cambia más de lo que se encoge. Esas relaciones tienen a menudo un origen práctico, intercambio de favores o coordinación de las salidas del colegio, y algunas sobreviven al periodo que las vio nacer.

La asimetría entre los miembros de la pareja

Varias encuestas encuentran una reducción mayor en las madres, coherente con las diferencias medidas en las encuestas de empleo del tiempo sobre el tiempo disponible fuera del trabajo y de las tareas domésticas.

Esa asimetría se reduce a medida que los hijos crecen, sin que las encuestas longitudinales disponibles muestren un retorno completo al nivel anterior.

La diferencia describe una redistribución del tiempo, y no la calidad de las relaciones que permanecen. El tamaño de una red no informa, por sí solo, de la manera en que se vive, y las encuestas aquí citadas no pretenden medirlo.

La separación

La separación produce una recomposición importante: parte de las relaciones que se habían vuelto comunes se reparte entre los antiguos miembros de la pareja, y las encuestas encuentran una pérdida neta de relaciones para al menos uno de los dos.

Los trabajos sobre este punto son escasos y se basan en muestras pequeñas, lo que limita el alcance de las cifras publicadas. Saber si las relaciones formadas antes de la pareja y las formadas durante ella corren la misma suerte es una cuestión que los datos disponibles apenas permiten zanjar.

Qué recuerdan estos resultados

Los acontecimientos de la vida personal producen en las redes efectos que las personas afectadas no anticipan, porque esos efectos pasan por contextos más que por decisiones.

Es también lo que hace robustos estos resultados: se encuentran en países y generaciones diferentes, con magnitudes variables pero una dirección constante. No dicen nada, en cambio, de la manera en que se viven esas transformaciones, que los métodos más cualitativos iluminan mejor.

Para recordar

La formación de pareja reduce las relaciones menos próximas y hace converger las dos redes.

La llegada de un hijo cambia la composición de la red más de lo que reduce su tamaño.

La reducción medida es mayor en las madres y no vuelve por completo al nivel anterior.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

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