Las retribuciones en especie, un salario que no dice su nombre
Comidas, transporte, seguro médico, equipamiento: parte de la remuneración no pasa por la nómina. Su fiscalidad explica gran parte de su forma.
Qué abarca la categoría
El derecho distingue las retribuciones en especie, bienes o servicios facilitados gratuitamente o a precio reducido y sujetos a cotización, de los gastos profesionales, que compensan un gasto realizado para la actividad.
La frontera entre ambos es objeto de litigios frecuentes, y la administración publica baremos a tanto alzado para los casos más corrientes: vehículo, vivienda, comidas. Un mismo teléfono o un mismo vehículo puede corresponder a una u otra categoría según el uso privado que se haga de él.
El papel del régimen social y fiscal
Varios dispositivos disfrutan de exenciones parciales, en particular los vales de comida, creados en 1967, la participación en el transporte y ciertas prestaciones de acción social.
Esos regímenes explican la forma que adopta la remuneración: un euro abonado en forma exenta cuesta menos que un euro de salario para una misma ganancia neta, lo que orienta las decisiones con independencia de las preferencias de los asalariados.
Algunos elementos ya no dependen, por otra parte, de una elección. La generalización del seguro complementario de salud de empresa el 1 de enero de 2016 lo convirtió en una obligación, lo que modifica la comparación con las situaciones en que cada cual se asegura por su cuenta.
Qué miden los trabajos
Los trabajos de economía sobre las remuneraciones no monetarias encuentran que los asalariados valoran por lo general esos elementos por debajo de su coste para el empleador, salvo cuando corresponden a un gasto que habrían realizado de todos modos. El razonamiento es el de Joel Waldfogel en 1993 a propósito de los regalos: un bien elegido por otro vale a menudo menos, para quien lo recibe, que su precio.
Esa diferencia de valoración es el argumento económico clásico contra su generalización, y se compensa en la práctica con la diferencia de trato social y fiscal. Existe el argumento contrario: un empleador obtiene a veces condiciones de precio que un particular no obtendría, lo que puede cubrir parte de la diferencia.
El efecto sobre la comparación de salarios
Dos empleos con el mismo salario bruto pueden ofrecer condiciones materiales muy distintas según las ventajas asociadas, cosa que las comparaciones de remuneración publicadas no captan.
Las estadísticas de remuneración incorporan parte de esos elementos, con convenciones precisadas en las notas metodológicas, pero las encuestas declarativas a los asalariados los captan mal. Muchas personas desconocen el valor exacto de lo que reciben en esa forma.
La cuestión de la equidad
El acceso a esas ventajas está muy desigualmente repartido según el tamaño de la empresa y el sector, lo que añade una dimensión a las diferencias de remuneración medidas solo sobre el salario. Distingue también a los asalariados de los trabajadores autónomos, que financian ellos mismos la mayoría de esos elementos.
Los trabajos sobre la calidad del empleo integran esos elementos en indicadores compuestos, cuya construcción plantea las mismas dificultades de ponderación que los demás índices compuestos. Según el peso concedido a cada ventaja, dos empleos pueden intercambiar su posición.
Para recordar
El derecho distingue las retribuciones en especie de los gastos profesionales, frontera que genera litigios.
Los asalariados valoran por lo general esos elementos por debajo de su coste para el empleador.
El acceso a esas ventajas varía mucho según el tamaño de la empresa y el sector.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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