La tasa de absentismo, un indicador sin definición común
Cada organización calcula la suya a su manera. Comparar dos tasas publicadas por fuentes distintas casi nunca tiene sentido.
Las decisiones de cálculo
Una tasa de absentismo relaciona días de ausencia con días teóricamente trabajados. Cada uno de esos términos admite varias definiciones: días naturales o laborables, ausencias de cualquier tipo o solo bajas por enfermedad, con o sin los permisos de maternidad y los accidentes de trabajo.
Esas decisiones, rara vez explicitadas en las publicaciones, producen diferencias que superan con creces las variaciones que los comentarios buscan interpretar.
La propia palabra plantea un problema. Sugiere una conducta, la ausencia elegida, cuando lo esencial de los días contabilizados corresponde a bajas prescritas por un médico. Varios organismos estadísticos prefieren por ese motivo hablar de ausencias por motivos de salud.
El efecto de la estructura de la plantilla
La tasa medida depende de la composición por edad, sexo y oficio de la población afectada, puesto que la frecuencia y la duración de las bajas varían mucho según esas dimensiones. Los oficios expuestos a exigencias físicas, por ejemplo, muestran niveles sin comparación posible con los de las funciones de oficina.
Comparar dos empresas sin tener en cuenta su estructura equivale, por tanto, a comparar poblaciones distintas, y las diferencias observadas reflejan en parte esa composición. Los métodos de estandarización, clásicos en demografía, permiten corregir ese efecto, pero rara vez se aplican a los indicadores que publican las empresas.
Frecuencia y duración
Una misma tasa global puede resultar de numerosas bajas cortas o de unas pocas bajas largas, dos situaciones que no exigen la misma lectura y que no tienen los mismos determinantes.
Las publicaciones serias distinguen, pues, sistemáticamente la frecuencia y la duración, y los análisis sobre bajas largas se refieren más a la salud que a la organización del trabajo. Algunos indicadores de gestión, como el llamado factor de Bradford, ponderan mucho la frecuencia, opción criticada porque penaliza a las personas con dolencias recurrentes.
Las fuentes públicas
Los datos del seguro de enfermedad proporcionan series nacionales sobre las bajas indemnizadas, con una definición estable, lo que permite comparaciones en el tiempo que los indicadores de empresa no permiten.
Esos datos no cubren las ausencias no indemnizadas y dependen de las reglas de indemnización, modificadas en varias ocasiones, cosa que señalan las rupturas de serie. El periodo de carencia de tres días en el sector privado, a menudo compensado por el empleador, hace por ejemplo en parte invisibles las bajas muy cortas.
Lo que el indicador no dice
Una tasa baja puede reflejar buena salud, una organización protectora o una dificultad para ausentarse, situación esta última que remite al presentismo. Una tasa alta tampoco es unívoca, ya que puede reflejar tanto condiciones difíciles como una población de más edad.
El indicador por sí solo no distingue esas tres situaciones, lo que limita mucho su uso como medida de la calidad de las condiciones de trabajo. Solo cobra sentido acompañado de otras informaciones, sobre la rotación del personal, los accidentes de trabajo o las condiciones declaradas.
Para recordar
Numerador y denominador admiten varias definiciones, rara vez explicitadas.
Una misma tasa global puede resultar de numerosas bajas cortas o de unas pocas largas.
Una tasa baja puede reflejar dificultad para ausentarse tanto como buena salud.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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