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La organización del trabajo

Los órganos de representación y lo que cambió la fusión de 2017

Tres órganos distintos se agruparon en uno solo. El debate versa menos sobre el principio que sobre el número de representantes y su especialización.

Por A. Vidal, Organización y condiciones de trabajoPublicado el 2 min

La situación anterior

Hasta 2017 coexistían tres órganos en las empresas francesas: los delegados de personal, el comité de empresa y el comité de higiene, seguridad y condiciones de trabajo, cada uno con atribuciones y medios propios.

Habían nacido en épocas distintas: los delegados de personal con los acuerdos de 1936, el comité de empresa en 1945, el comité de higiene y seguridad en su forma ampliada con las leyes Auroux de 1982. Esa sedimentación explica parte de la complejidad que se reprochaba al conjunto.

Esa arquitectura se criticaba por su complejidad y se defendía por la especialización que permitía, en particular en cuestiones de salud y seguridad, tratadas por un órgano específico con derecho a peritaje.

La reforma

Las ordenanzas de 2017 fusionaron los tres órganos en un comité social y económico único, con una comisión especializada obligatoria por encima de un umbral de plantilla. Las empresas disponían de un plazo que llegaba hasta principios de 2020 para implantar el nuevo órgano.

El número total de representantes y el volumen de horas de delegación disminuyeron en la mayoría de las configuraciones, como han documentado los balances publicados por los organismos de evaluación.

Qué encuentran los balances

Los informes de evaluación publicados desde entonces, en particular por el comité constituido junto a France Stratégie, el organismo público francés de prospectiva, señalan una reducción del número de representantes, una carga mayor para quienes permanecen y un lugar menor de las cuestiones de salud y condiciones de trabajo en los órdenes del día.

Señalan también una simplificación administrativa real para los empleadores, objetivo declarado de la reforma, lo que hace que el balance dependa del criterio adoptado. Los defensores de la reforma añaden que un órgano único permite tratar conjuntamente las cuestiones económicas y sus consecuencias sobre el trabajo, que la antigua arquitectura separaba.

El derecho de peritaje

El órgano puede recurrir a un perito, cuyo coste se asume según reglas que la reforma modificó, con una participación financiera del órgano en varios casos.

Esa participación se ha discutido como un freno al recurso, argumento rebatido por los partidarios de la reforma, que ven en ella una responsabilización. Los datos sobre la evolución del número de peritajes son parciales, lo que impide por ahora zanjar entre ambas lecturas.

La comparación europea

Los sistemas europeos difieren mucho: unos se apoyan en un órgano único elegido, otros en una presencia sindical directa y otros en una cogestión con representación en los órganos de dirección, de la que Alemania ofrece el ejemplo más estudiado.

Los trabajos comparativos no permiten concluir la superioridad de un modelo, pues los desempeños económicos y sociales dependen de demasiados otros factores para atribuirse a esa sola variable. Se apoyan a menudo en la distinción propuesta por Albert Hirschman en 1970 entre la salida y la voz, siendo la representación la que organiza la segunda.

Para recordar

Tres órganos distintos se fusionaron en uno solo con las ordenanzas de 2017.

Los balances señalan menos representantes y un lugar menor de las cuestiones de condiciones de trabajo.

Las comparaciones europeas no permiten concluir la superioridad de un modelo.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

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