Lo que significa devolver entre amigos
¿Obedecen los intercambios entre amigos a una regla de retorno? La psicología social distingue desde finales de los años setenta dos maneras de llevar las cuentas en una relación.
Una cuestión antigua
Marcel Mauss, en su Essai sur le don, describía el don como inserto en una triple obligación: dar, recibir, devolver. La obra versaba sobre sociedades lejanas, pero instaló la idea de que un intercambio sin retorno esperado es más raro de lo que parece, también entre allegados.
La sociología de la amistad heredó de ello una tensión: el vínculo amistoso se presenta como desinteresado, mientras que la observación registra en él intercambios regulares de favores, invitaciones y regalos, cuya reciprocidad parece contar aunque nunca se formule.
Dos normas distintas
Margaret Clark y Judson Mills propusieron en 1979 distinguir las relaciones de intercambio, en las que un beneficio recibido crea una deuda que saldar, y las relaciones llamadas comunales, en las que cada cual responde a las necesidades del otro sin llevar una cuenta precisa. La amistad se clasifica en la segunda categoría.
La distinción no describe dos tipos de personas sino dos normas, que una misma persona aplica según la relación. Un colega conocido la víspera y un amigo de toda la vida no suscitan las mismas expectativas ante el mismo favor.
Lo que muestran los experimentos
Los primeros experimentos de Clark y Mills hacían variar la expectativa de una relación futura con un compañero. Cuando esa expectativa era fuerte, la devolución inmediata de un favor reducía el atractivo del compañero; cuando era débil, lo aumentaba. Devolver demasiado deprisa señalaba una relación de intercambio.
Otros trabajos de la misma corriente encontraron que, en las relaciones comunales, las personas siguen menos las contribuciones de cada uno a una tarea común y más las necesidades del otro. Estos resultados proceden sobre todo de situaciones de laboratorio, entre estudiantes que no se conocían.
Una contabilidad que no dice su nombre
La ausencia de cuenta no significa ausencia de equilibrio. La teoría de la equidad, desarrollada en los años sesenta y setenta, sostiene que las relaciones percibidas como desequilibradas de forma duradera son menos satisfactorias, y varias encuestas sobre la amistad encuentran esa asociación, en grados variables.
Ambos enfoques se concilian si se distinguen los horizontes: la cuenta quedaría suspendida a corto plazo y se reactivaría con el tiempo. Un favor no devuelto no pesa; una larga serie acaba por notarse. Esta lectura sigue siendo una interpretación, no un resultado establecido.
Lo que la medición dificulta
Los intercambios entre amigos son heterogéneos: un consejo, un alojamiento, una escucha, una invitación. Reducirlos a una misma unidad para juzgar el equilibrio supone una conversión que los propios encuestados realizan de manera implícita y que las encuestas no saben reconstruir.
A ello se suma un sesgo descrito a propósito de las tareas compartidas: cada cual tiende a sobrestimar su propia parte en una actividad común. Dos amigos pueden, pues, juzgar de forma muy distinta la misma historia de intercambios, sin que uno de los dos se equivoque más que el otro.
Para recordar
Clark y Mills distinguen desde 1979 relaciones de intercambio y relaciones comunales.
Entre allegados, una devolución demasiado rápida puede señalar una relación de intercambio más que una amistad.
La ausencia de una cuenta inmediata no excluye la atención al equilibrio con el tiempo.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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