Civix Institute
Volver a la revista
Trayectorias y estatutos

El techo de cristal, una metáfora convertida en medida

La expresión describe una barrera invisible. Su traducción estadística supone mostrar que la brecha se amplía en lo alto de la jerarquía, cosa que no siempre se verifica.

Por R. Bassot, Trayectorias profesionales y estatutosPublicado el 3 min

La definición exigente

La expresión aparece en la prensa económica estadounidense a finales de los años ochenta. Su formulación rigurosa, propuesta por David Cotter y sus colegas en 2001, impone cuatro criterios, que transforman una imagen llamativa en una hipótesis contrastable.

El más exigente es que la brecha no se explique por las características observables y que se amplíe a medida que se asciende en la jerarquía. Una brecha constante en todos los niveles corresponde a otro fenómeno: una desigualdad general, real, pero que no tiene nada de específico de la cúspide.

Esa exigencia tiene una consecuencia práctica para la lectura de las cifras. Constatar que hay menos mujeres entre los directivos no basta para establecer un techo, ya que esa constatación es compatible con varios mecanismos situados en otros puntos del recorrido.

Qué muestran los datos

Los análisis de distribución salarial encuentran en varios países una brecha que se amplía en la parte alta de la distribución, resultado compatible con el criterio. Los trabajos de James Albrecht y sus colegas sobre Suecia, publicados en 2003, son un ejemplo citado a menudo.

Los análisis sobre el acceso a funciones directivas encuentran brechas importantes, parte de las cuales se explica por la composición de las canteras y por las trayectorias anteriores, lo que hace más delicada la verificación del criterio. La propia cantera es fruto de decisiones anteriores, de modo que controlar por ella equivale a veces a neutralizar parte de lo que se busca.

El papel de la parentalidad

Los trabajos longitudinales sobre el efecto de un nacimiento, entre ellos los de Henrik Kleven, Camille Landais y Jakob Søgaard con datos daneses publicados en 2019, encuentran una divergencia de trayectorias que se produce pronto en la carrera y se acumula después.

Ese mecanismo produce una brecha creciente en lo alto de la jerarquía sin que sea necesaria una barrera en ese nivel: una brecha constituida pronto basta para producir la apariencia de un techo. Ambas explicaciones no se excluyen, y los datos disponibles no siempre permiten repartir la brecha entre ellas.

Las cuotas y sus efectos

Varios países europeos han impuesto proporciones mínimas en los consejos de administración, Noruega ya en 2003, Francia desde 2011. Las evaluaciones encuentran un efecto directo y rápido sobre la composición de los consejos.

Los efectos en los niveles inferiores de dirección son mucho menores en la mayoría de las evaluaciones, entre ellas la de Marianne Bertrand y sus colegas sobre el caso noruego, publicada en 2019. El resultado se describe a menudo como un techo desplazado más que suprimido, y los partidarios de las cuotas responden que sus efectos indirectos requieren un tiempo de observación más largo.

Qué enmascara la metáfora

Hablar de techo sugiere un obstáculo único y situado arriba. Los datos describen más bien una acumulación de pequeñas brechas repartidas a lo largo de todo el recorrido, que otras imágenes, como la del suelo pegajoso o la de la cantera que pierde agua, intentan captar.

Esa diferencia de representación tiene consecuencias prácticas: sitúa la acción en el momento de la promoción final en lugar de en las etapas anteriores donde se constituye la brecha.

Para recordar

La definición rigurosa exige que la brecha se amplíe al ascender en la jerarquía.

Una brecha constituida pronto en la carrera basta para producir la apariencia de un techo.

Las cuotas modifican la composición de los consejos sin efecto comparable en los niveles inferiores.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.

Empezar mi test
Ver los tests →