La permanencia del objeto, un resultado revisado dos veces
Piaget situaba hacia los ocho meses la comprensión de que un objeto oculto sigue existiendo. Los métodos basados en la mirada desplazaron esa edad y después fueron impugnados.
La observación inicial
Jean Piaget describe en los años treinta y cuarenta que un lactante de menos de ocho meses deja de buscar un objeto en cuanto se oculta, y extrae de ello la idea de que el objeto todavía no existe para él fuera de la percepción.
Describe también un error persistente tras esa edad: el niño busca el objeto donde lo encontró la vez anterior, aunque haya visto el desplazamiento. Ese error sigue siendo uno de los fenómenos mejor replicados del campo. Se conoce con el nombre de error A no B, por los dos emplazamientos utilizados en la tarea.
La revisión mediante la mirada
A partir de los años ochenta, Renée Baillargeon y otros propusieron protocolos en los que se mide la duración de la fijación ante acontecimientos posibles e imposibles, sin pedir al niño que actúe. El experimento más conocido, publicado en 1985 con Elizabeth Spelke y Stanley Wasserman, presentaba una pantalla giratoria que parecía atravesar un objeto situado detrás de ella.
Esos trabajos informaron de indicios de permanencia del objeto mucho antes de lo que preveía Piaget, en lactantes de pocos meses. La interpretación fue que el fallo observado por Piaget se debía a las exigencias de la acción, no a la representación.
La impugnación metodológica
El tiempo de fijación es una medida indirecta: una mirada prolongada puede señalar sorpresa, pero también una preferencia perceptiva por una escena inhabitual, con independencia de cualquier expectativa. Los críticos mostraron que algunos resultados podían explicarse por la familiaridad o la novedad perceptiva de las escenas presentadas, sin suponer una representación del objeto oculto.
Varias replicaciones multilaboratorio publicadas desde los años diez encontraron efectos más débiles que las publicaciones iniciales, y el campo discute hoy tanto los métodos como los resultados.
Lo que sigue establecido
El error descrito por Piaget es robusto y se replica. Las explicaciones propuestas han cambiado: en lugar de un defecto de representación, hoy se invoca la dificultad para inhibir una respuesta motora ya ejercitada. Adele Diamond, en particular, relacionó el rendimiento en esta tarea con la maduración de la corteza prefrontal, en trabajos realizados a partir de los años ochenta.
Esa revisión es un ejemplo de continuidad científica ordinaria: la observación se mantiene, la explicación se desplaza, y el fenómeno cambia de nombre sin cambiar de contenido.
Qué enseña el episodio
Un mismo fallo puede tener varias causas, y la elección de la medida decide lo que se atribuye al niño. Una tarea que exige actuar mide algo distinto de una tarea que solo exige mirar. Cada tarea moviliza además capacidades distintas, memoria, control motor, atención, que no se desarrollan al mismo ritmo.
Es una de las razones por las que las edades publicadas varían tanto según los protocolos, y por las que las afirmaciones sobre lo que comprende un lactante exigen siempre preguntar cómo se le ha preguntado.
Para recordar
El error de búsqueda descrito por Piaget se replica; su explicación ha cambiado.
Los protocolos basados en la mirada adelantaron la edad estimada antes de ser ampliamente impugnados.
La edad publicada depende estrechamente de lo que la tarea exige al niño.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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