El puesto compartido, ante todo un ahorro inmobiliario
Suprimir los puestos asignados permite reducir la superficie alquilada. Los efectos sobre el trabajo en sí están menos estudiados de lo que el argumento inmobiliario deja pensar.
El cálculo económico
El dispositivo se apoya en una tasa media de ocupación de los puestos inferior al cien por cien, por ausencias, desplazamientos y trabajo a distancia. Permite alquilar menos metros cuadrados para un mismo efectivo.
Ese cálculo es el motivo principal documentado en las decisiones de empresa. Los argumentos relativos a la colaboración y a la transversalidad se esgrimen por lo general como complemento. La extensión del trabajo a distancia ha reforzado el argumento, puesto que rebaja la tasa media de ocupación sobre la que se apoya el cálculo.
El debate no es nuevo. Ya a finales de los años cincuenta, unos consultores alemanes proponían la oficina paisaje, y los tabiques modulares concebidos por Robert Propst en los años sesenta buscaban ya conciliar apertura e intimidad, antes de transformarse en hileras de cubículos.
Qué mide la investigación
Los trabajos disponibles se refieren sobre todo a la satisfacción declarada, al tiempo dedicado a encontrar un puesto y a la percepción del ruido y de la intimidad.
Encuentran resultados contrastados según los oficios: más favorables para las actividades móviles y las funciones de coordinación, menos favorables para las actividades que exigen concentración prolongada. Los estudios de antes y después son escasos y a menudo los realizan los proveedores de los proyectos, lo que invita a la prudencia.
El efecto sobre las interacciones
Los trabajos que miden las interacciones con sensores en lugar de cuestionarios han producido resultados inesperados. Un estudio publicado en 2018 por Ethan Bernstein y Stephen Turban encuentra una caída de las interacciones cara a cara tras el paso a un espacio más abierto, compensada por un aumento de los intercambios escritos.
Ese resultado se refiere a dos empresas y a periodos cortos. Contradice el argumento más esgrimido a favor de estos acondicionamientos, lo que explica su amplia difusión. Atañe además a la apertura de los espacios, que no es lo mismo que la supresión de los puestos asignados, aunque ambas cosas vayan a menudo juntas.
El territorio y la apropiación
Los trabajos de psicología ambiental, entre ellos los de Irwin Altman sobre la intimidad y el territorio en los años setenta, documentan la importancia de la personalización y del control sobre el propio espacio, asociados a la satisfacción declarada y a indicadores de tensión.
La supresión del puesto asignado retira esos dos elementos, mecanismo que más se invoca para explicar los resultados desfavorables observados en ciertas configuraciones. Las observaciones de campo describen, por cierto, reapropiaciones informales, en las que las mismas personas ocupan cada día el mismo puesto.
Qué regula el derecho
El código del trabajo impone obligaciones en materia de acondicionamiento de locales, iluminación, ambiente sonoro y prevención de riesgos, con independencia de la asignación de puestos.
Los proyectos de reacondicionamiento están además sujetos a consulta con los representantes del personal, lo que los convierte en objeto de negociación y no en una simple decisión de gestión inmobiliaria.
Para recordar
El motivo principal documentado es la reducción de la superficie alquilada.
Un estudio con sensores de 2018 encuentra una caída de las interacciones cara a cara tras abrir los espacios.
Suprimir el puesto asignado retira la personalización y el control sobre el espacio.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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