Cómo se cuentan los amigos de alguien
La pregunta formulada determina la cifra obtenida. Dos formulaciones parecidas producen redes de tamaños muy distintos, algo que ya descarriló todo un debate público.
El principio del generador de nombres
El instrumento estándar pide a una persona que cite a quienes mantiene cierto tipo de relación y después plantea preguntas sobre cada uno: edad, profesión, antigüedad del vínculo, frecuencia de los contactos. Produce una lista, no una cifra global declarada.
Ese método evita la estimación a ojo, pero impone un trabajo largo al informante, lo que limita en la práctica el número de nombres recogidos. Muchas encuestas ponen además un tope a la lista, de modo que el número obtenido dice a veces más del cuestionario que de la red.
El efecto de la formulación
El generador más usado pregunta con quién habla la persona de asuntos importantes. Otros preguntan a quién acudiría en un apuro, a quién ha visto en el último mes o a quién considera un amigo. La encuesta de Claude Fischer en el norte de California, publicada en 1982, combinaba varios por esa razón.
Esas preguntas no seleccionan a las mismas personas y producen redes cuyo tamaño varía varias veces. Comparar dos encuestas que no formulan la misma pregunta carece, por tanto, de sentido, aun cuando los títulos de las publicaciones empleen la misma palabra.
La pregunta sobre asuntos importantes, por ejemplo, retiene a confidentes pero no necesariamente a amigos: un cónyuge o un colega figuran en ella a menudo, y un amigo de toda la vida al que se ve por otros motivos puede quedar fuera. Mide una función, no una categoría de relación.
El episodio de 2006
Una publicación estadounidense de 2006 informaba de una fuerte caída del número de confidentes declarados desde 1985, resultado recogido muy ampliamente como prueba de una desintegración social.
Reanálisis posteriores, en particular de Claude Fischer, cuestionaron artefactos de recogida, en especial un efecto de posición en el cuestionario y un número inusual de informantes que no citaban a nadie. La constatación de caída quedó muy matizada, sin que su primera versión dejara de circular.
Los sesgos del informante
El número de nombres citados depende del esfuerzo realizado, a su vez sensible a la longitud del cuestionario, al cansancio y al lugar de la pregunta. Los informantes aprenden que un nombre citado acarrea preguntas adicionales.
Ese mecanismo produce un sesgo a la baja, tanto mayor cuanto más largo es el cuestionario, y es una de las explicaciones retenidas en el episodio de 2006. El propio encuestador cuenta: varios trabajos han señalado diferencias sistemáticas de tamaño de red según la persona que administraba el cuestionario.
Las alternativas
Los generadores de posiciones, desarrollados en particular por Nan Lin, preguntan si la persona conoce a alguien que ejerza determinado oficio, lo que mide la amplitud de la red sin exigir citar nombres. Informan sobre el acceso a medios sociales más que sobre la intimidad.
Los métodos de escalado, que estiman el tamaño de la red a partir del número de personas conocidas con un nombre de pila raro, dan órdenes de magnitud mucho mayores, porque miden el conocimiento y no la relación. Ninguno de estos instrumentos es el correcto: cada uno responde a una pregunta distinta.
Para recordar
Dos formulaciones parecidas de la pregunta producen tamaños de red muy distintos.
La caída anunciada en 2006 se explicó en gran medida por artefactos de recogida.
Un cuestionario largo reduce mecánicamente el número de nombres citados.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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