Qué hace a una red una mudanza
Cambiar de ciudad no borra las relaciones, cambia su naturaleza. Las encuestas longitudinales muestran una sustitución más rápida que la media.
Qué desencadena la movilidad
Las encuestas longitudinales encuentran que la mudanza es uno de los acontecimientos más fuertemente asociados a la renovación de una red personal, más que un cambio de empleo dentro de la misma ciudad. En Francia, el panel de adultos jóvenes de la región de Caen seguido por Claire Bidart y sus colegas documentó esas recomposiciones durante varios años, trabajo recogido en La vie en réseau, publicado en 2011 con Alain Degenne y Michel Grossetti.
La pérdida afecta principalmente a las relaciones mantenidas por la copresencia cotidiana, y mucho menos a las relaciones antiguas, lo que es coherente con los resultados sobre la reanudación tras una interrupción.
La reconstitución
Los trabajos que siguen a personas después de un traslado miden una reconstitución progresiva, cuya velocidad depende mucho de los contextos disponibles: empleo, estudios, presencia de hijos escolarizados, actividades colectivas. Esos contextos desempeñan en la edad adulta el papel que la escuela desempeñaba en la juventud.
Esos contextos no son igual de accesibles. Las personas que llegan sin empleo, sin hijos escolarizados y sin actividad colectiva reconstituyen su red más despacio, cosa que las encuestas encuentran con regularidad. La llegada a una ciudad no produce relaciones por sí misma: las produce a través de los lugares que abre.
Los vínculos mantenidos a distancia
Las relaciones conservadas tras una mudanza son con más frecuencia las más cercanas, y su mantenimiento pasa por contactos cuya frecuencia disminuye con el tiempo sin que la cercanía declarada disminuya al mismo ritmo. Un amigo que se quedó en la ciudad que se dejó puede recibir apenas unas pocas llamadas al año y seguir figurando entre los más cercanos.
Ese desfase entre frecuencia y cercanía es uno de los argumentos contra el uso de la frecuencia como medida única de la intensidad de un vínculo.
La movilidad forzada
Los traslados impuestos, ligados a la pérdida de un empleo, a una separación o a una situación de vivienda, producen en las encuestas trayectorias más desfavorables que los traslados elegidos.
La frontera entre ambos es, sin embargo, difusa. Un traslado aceptado por un empleo puede vivirse como una imposición, y un traslado impuesto puede abrir contextos nuevos: la distinción depende tanto de la situación de partida como del lugar de llegada.
Los análisis que distinguen ambas situaciones son raros, y la mayoría de los trabajos disponibles se refieren a poblaciones móviles cualificadas, lo que limita el alcance de las conclusiones publicadas.
El efecto de repetición
Las personas que han vivido varios traslados presentan redes más dispersas geográficamente y una proporción menor de relaciones conocidas recientemente.
Los trabajos sobre poblaciones muy móviles encuentran una competencia adquirida para entablar relaciones, sin que ello compense la dispersión medida, lo que produce redes extensas y poco densas. Esas redes no son por ello menos ricas: están organizadas de otro modo, con menos relaciones que se conocen entre sí.
Para recordar
La mudanza es uno de los acontecimientos más asociados a la renovación de una red.
La velocidad de reconstitución depende de los contextos disponibles a la llegada, desigualmente accesibles.
La frecuencia de contactos baja más deprisa que la proximidad declarada tras una movilidad.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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