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Cultivar un vínculo

Cómo terminan las amistades

Rara vez se interrumpen por decisión. Los relatos recogidos describen casi siempre una detención progresiva que nadie llegó a formular.

Por Y. Moreau, Formación y final de los vínculosPublicado el 3 min

Qué describen los relatos

Las encuestas por entrevista sobre el final de las amistades distinguen dos formas: la ruptura, consecutiva a un acontecimiento identificado, y la extinción, en la que los contactos se espacian hasta cesar sin que se haya tomado ninguna decisión.

La segunda forma es con mucho la más frecuente en los relatos recogidos. Es también la menos estudiada, precisamente porque no produce un acontecimiento que fechar. Las personas entrevistadas sitúan a menudo el final mucho después, al constatar que hace tiempo que no se ven.

La amistad se distingue en esto de otros vínculos. A diferencia del matrimonio o del contrato de trabajo, no descansa en ninguna institución que marque su comienzo o su final, y ningún rito social acompaña su disolución, cosa que los sociólogos de la amistad señalan desde hace tiempo.

El papel del contexto

Los trabajos longitudinales sobre la renovación de las redes muestran que la salida de una relación sigue casi siempre a un cambio de contexto más que a un desacuerdo. Las encuestas de Claire Bidart, que siguió a adultos jóvenes durante varios años, describen así vínculos que se deshacen al hilo de las mudanzas, los estudios y la formación de parejas.

Esa observación explica por qué las personas entrevistadas rara vez atribuyen una causa al final de una amistad: no hay, en efecto, una causa relacional que encontrar.

La asimetría de las percepciones

Cuando se entrevista por separado a los dos miembros de una relación extinguida, sus relatos difieren mucho, incluso sobre si la relación ha terminado. Uno puede darla por cerrada cuando el otro la considera simplemente en suspenso.

Esa asimetría coincide con el resultado sobre la no reciprocidad de las nominaciones: un vínculo puede existir en la declaración de una persona y no en la de la otra, sin que ninguna de las dos lo sepa.

Las rupturas nítidas

Cuando una ruptura es explícita, los motivos que más se recogen en las encuestas son la traición de una confidencia, un desacuerdo grave y la sensación de un desequilibrio duradero en los intercambios. Este último motivo remite a una expectativa de reciprocidad que los amigos rara vez formulan pero que las encuestas encuentran con regularidad.

Esos motivos se recogen a posteriori, lo que expone a una reconstrucción: se produce un relato coherente para explicar una situación, cosa que no equivale a una causa. Un desacuerdo citado como motivo puede no haber sido más que la ocasión de una distancia ya instalada.

Qué cambiaron las redes digitales

La persistencia de los vínculos en las plataformas mantiene una visibilidad sin contacto, configuración inédita: una relación extinguida sigue mostrándose, y retomarla sigue siendo técnicamente posible en cualquier momento. Antes, la extinción iba acompañada también de una pérdida de noticias; ahora puede coexistir con un conocimiento detallado de la vida del otro.

Los trabajos disponibles sobre este punto son recientes y poco concluyentes. Describen sobre todo nuevas prácticas de distanciamiento graduado, sin medir si la renovación de las redes queda modificada.

Para recordar

La extinción progresiva es mucho más frecuente que la ruptura explícita.

La salida de una relación sigue casi siempre a un cambio de contexto, no a un desacuerdo.

Entrevistados por separado, los dos miembros de una relación extinguida dan relatos divergentes.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

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