Los deberes en casa, un efecto que depende de la edad
Prohibidos en la escuela primaria francesa desde 1956, siguen existiendo. Las síntesis encuentran un efecto próximo a cero en los más pequeños y medible en el bachillerato.
La prohibición francesa
Una circular de 1956 prohíbe los deberes escritos en casa en la escuela primaria, y esa prohibición se ha recordado en varias ocasiones desde entonces, lo que indica que no se aplica. La prohibición se refiere a los trabajos escritos; las lecciones que hay que estudiar y las lecturas quedan fuera de ella, lo que deja un margen de interpretación que las prácticas han ocupado ampliamente.
Los motivos invocados en su momento combinaban la duración de las jornadas y la desigualdad de las condiciones de trabajo en el domicilio, dos argumentos todavía presentes en el debate actual.
Qué encuentran las síntesis
Harris Cooper y sus colegas publicaron varias síntesis de la investigación estadounidense. Encuentran una asociación con los resultados escolares que crece con la edad: próxima a cero en primaria, moderada en secundaria inferior y más nítida en bachillerato. Sus trabajos, publicados desde finales de los años ochenta y actualizados en 2006, figuran entre los más citados de la literatura internacional.
Esos resultados son principalmente correlacionales. Los alumnos que hacen más deberes difieren de los demás, y la cantidad de deberes asignada depende también del nivel de la clase.
El efecto de umbral
Varios trabajos encuentran una relación no lineal: más allá de cierta duración diaria, la asociación deja de aumentar y puede invertirse.
Ese resultado lo citan los partidarios de limitar la cantidad. Los críticos subrayan que un alumno con dificultades tarda más en el mismo trabajo, lo que produciría la misma curva sin efecto negativo del volumen.
Las dos lecturas son compatibles con los mismos datos transversales. Solo dispositivos que hagan variar la duración exigida con independencia del nivel de los alumnos permitirían decidir entre ellas, y son escasos.
El argumento de desigualdad
Los trabajos sociológicos franceses, en particular los de Stéphane Bonnéry sobre el trabajo escolar fuera del aula, documentan diferencias en las condiciones materiales, en la ayuda disponible y en la comprensión de lo que se espera. Esas diferencias no se deben solo a los recursos: se deben también a la familiaridad con las expectativas implícitas de la escuela, que algunas familias comparten y otras no.
El argumento no versa sobre la eficacia media de los deberes, sino sobre su efecto diferenciado: una misma consigna no produce el mismo trabajo según el domicilio, lo que desplaza parte de la diferencia escolar fuera de la escuela.
Lo que no se pone a prueba
Casi todos los trabajos miden cantidades, no contenidos. El tipo de tarea, su novedad, la devolución que hace el docente rara vez se documentan, pese a ser las variables que los docentes manipulan realmente.
Los escasos ensayos que hacen variar el tipo de tarea en lugar del volumen son pequeños y aún no permiten una conclusión general. El debate público, por su parte, sigue centrado en la presencia o ausencia de deberes, es decir, en la variable menos informativa.
Para recordar
Los deberes escritos están prohibidos en la escuela primaria francesa desde 1956 y siguen existiendo.
La asociación con los resultados crece con la edad y es próxima a cero en los más pequeños.
Los trabajos miden casi siempre cantidades, nunca el contenido de las tareas.
Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.
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