Civix Institute
Volver a la revista
Cultivar un vínculo

Revelarse y el protocolo de las treinta y seis preguntas

Un experimento de 1997 produjo un dispositivo ampliamente reutilizado. Lo que establece es más estrecho, y más interesante, que lo que sugiere su difusión.

Por Y. Moreau, Formación y final de los vínculosPublicado el 2 min

El protocolo

Arthur Aron y sus colegas publican en 1997 un procedimiento en el que dos desconocidos conversan durante cuarenta y cinco minutos respondiendo a una serie de preguntas cada vez más personales, repartidas en tres series.

El grupo de comparación conversa el mismo tiempo sobre temas corrientes. La medida principal es la proximidad declarada al final de la sesión, recogida mediante escalas en las que cada uno sitúa la relación que acaba de nacer.

El dispositivo se inscribe en una tradición más antigua. Sidney Jourard había hecho de la autorrevelación un objeto de estudio ya en los años cincuenta y sesenta, y la teoría de la penetración social de Irwin Altman y Dalmas Taylor, de 1973, describía ya la profundización progresiva de los intercambios.

Qué muestra

La proximidad declarada es bastante mayor en el grupo de preguntas personales. El resultado se ha replicado y sirve de base a numerosas investigaciones sobre la formación rápida de vínculos.

La aportación del estudio es metodológica: ofrece un medio de producir en laboratorio un estado de proximidad, lo que permite después estudiar sus efectos sobre otras medidas. Es lo que faltaba a los investigadores, obligados hasta entonces a estudiar relaciones ya formadas, cuya historia se les escapaba.

Qué no muestra

No muestra que se forme una relación duradera. La medida se toma inmediatamente después, y los seguimientos a distancia son escasos y poco concluyentes. Una proximidad sentida al salir de una sesión y una amistad que se construye a lo largo de años son dos objetos distintos.

La difusión mediática, en particular un artículo muy leído de 2015 sobre el uso amoroso del procedimiento, superó con mucho lo que los datos sostienen, cosa que los propios autores han señalado.

La reciprocidad de la revelación

Los trabajos sobre autorrevelación encuentran con regularidad que una revelación unilateral no produce el mismo efecto. Es la alternancia lo que se asocia a la proximidad declarada. El metaanálisis de Nancy Collins y Lynn Miller, de 1994, mostraba ya que el vínculo entre revelación y aprecio funciona en ambos sentidos.

Una revelación demasiado temprana o demasiado intensa, sin reciprocidad, se asocia en varios estudios a una valoración menos favorable, lo que contradice la idea de que bastaría con contar más. Las normas que regulan ese ritmo varían, además, según los medios y las culturas.

En qué se ha convertido el protocolo

Se emplea en investigaciones sobre la reducción de prejuicios, donde se hace dialogar a miembros de grupos en tensión. Los resultados medidos se refieren a actitudes declaradas a corto plazo y, a veces, a medidas fisiológicas recogidas durante las sesiones siguientes.

También aquí la distancia es grande entre el efecto establecido, medido tras la sesión, y el uso social que se hace de él, que supone un efecto duradero sobre las relaciones reales. Un protocolo de laboratorio bien establecido no tiene por qué cargar con promesas que nunca formuló.

Para recordar

El protocolo produce proximidad declarada inmediatamente después de la sesión, resultado replicado.

No establece la formación de una relación duradera, a falta de seguimiento concluyente.

La alternancia de las revelaciones cuenta más que su intensidad.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

Y usted, ¿dónde se sitúa?

El test Civix sitúa sus convicciones en seis dimensiones y lo vincula a uno de los doce perfiles, sin decirle nunca qué pensar.

Empezar mi test
Ver los tests →