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Amistad y sociedad

La viudez, una transición estudiada de cerca

La muerte del cónyuge es una de las transiciones más estudiadas por la investigación sobre los cursos de vida. Las encuestas describen en ella una recomposición de las relaciones más que un simple repliegue.

Por C. Esteban, Amistad, edades y trayectorias vitalesPublicado el 3 min

Un calendario muy desigual

La viudez sobreviene casi siempre a una edad avanzada y afecta más a las mujeres, debido a la diferencia de esperanza de vida y a la diferencia de edad habitual entre cónyuges. Las poblaciones estudiadas son, por tanto, mayoritariamente femeninas, lo que limita el alcance de los resultados para los hombres.

El momento también cuenta. Una viudez temprana se produce en un entorno que no se enfrenta a ella, mientras que una viudez tardía se inscribe en una generación en la que otros comparten la situación. Ambas experiencias relacionales difieren claramente, y las encuestas, centradas en las edades elevadas, informan sobre todo de la segunda.

Los primeros trabajos

Helena Znaniecka Lopata dedicó a la viudez encuestas realizadas en Chicago y publicadas a partir de los años setenta. Ya describían la diversidad de las reorganizaciones: algunas mujeres se volcaban en sus hijos, otras en sus amigas, otras en asociaciones o en el empleo.

Esos trabajos insistían en un punto retomado después: una parte de la sociabilidad de una pareja se organiza de a dos, con otras parejas, y esa parte se transforma cuando uno de los dos desaparece, sin que las relaciones propias de cada uno corran la misma suerte.

Lo que muestran los seguimientos longitudinales

Las encuestas que siguen a las mismas personas antes y después de la muerte del cónyuge encuentran a menudo un aumento de los contactos con la familia y los amigos en el período siguiente, y después un retorno progresivo a los niveles anteriores. El esquema descrito es el de una movilización temporal del entorno.

Varios trabajos encuentran también una participación social, visitas, actividades asociativas, que no disminuye y a veces aumenta en los años siguientes, sobre todo en las mujeres. Este resultado contradice la imagen de un repliegue generalizado, sin decir lo que encierra para cada persona.

La asimetría entre mujeres y hombres

Las encuestas describen con frecuencia una organización de género de la sociabilidad conyugal, en la que el mantenimiento de los vínculos familiares y amistosos corre más a menudo a cargo de las mujeres. Tras la muerte de una esposa, una parte de los vínculos que ella mantenía se afloja con más facilidad.

Esta asimetría obedece a un reparto de roles observado en generaciones concretas. Su persistencia en las generaciones más recientes, en las que ese reparto ha evolucionado, no está establecida, y las comparaciones entre cohortes siguen siendo escasas.

Los límites de estos resultados

Las situaciones de viudez son muy heterogéneas: la duración de la enfermedad que precedió a la muerte, la salud del cónyuge superviviente y sus recursos difieren mucho. Una viudez que sigue a un largo período de cuidado de un cónyuge enfermo se produce en relaciones ya reorganizadas.

Por último, las encuestas captan mal la formación de una nueva pareja y las relaciones nuevas que no adoptan esa forma. La viudez queda así mejor descrita en sus primeros años que a largo plazo, cuando el período que sigue puede abarcar una larga parte de la vida.

Para recordar

La viudez afecta sobre todo a mujeres mayores, lo que orienta las poblaciones estudiadas.

Los seguimientos describen una movilización temporal del entorno y una participación social que no disminuye necesariamente.

La asimetría entre mujeres y hombres obedece a un reparto de roles propio de ciertas generaciones.

Este artículo describe mecanismos y desacuerdos documentados. No recomienda ninguna posición, ningún partido y ningún voto, y no compromete otra lectura que la de los trabajos que cita.

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